La Sala de Apelaciones de la AN confirma la condena de 4 años al sicario de los GAL que se hizo yihadista

Publicado 01/10/2018 13:23:16CET

MADRID, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional ha desestimado el recurso que planteó Daniel Fernández Aceña, un sicario de los GAL que se pasó al yihadismo, contra la condena a cuatro años de prisión que le impuso este tribunal el pasado mes de junio por un delito de autocapacitación terrorista, tras publicar contenidos en las redes sociales de tipo radical y manifestar su intención de inmolarse en un autobús de Segovia.

Fernández Aceña, que fue condenado por el asesinato en Hendaya en 1984 del ferroviario francés Jean Pierre Leiba, a quien los GAL confundieron con un etarra, fue condenado al tramo superior de la pena porque la Audiencia Nacional entendió que se trataba de un sujeto peligroso dado el "adiestramiento" en explosivos con el que ya contaba y el nivel de "adoctrinamiento" en yihadismo que había adquirido.

La Sala de Apelaciones hace suyo este argumento y da por probado "con plena certidumbre, un agotado y cumplido estado de auto adroctrinamiento alcanzado por el acusado, habiéndose acreditado también que no sólo había adquirido el sustrato ideológico suficiente como para realizar cualquier acción que contribuyese a los fines terroristas perseguidos por el Estado Islámico, a quien había prestado juramento de fidelidad, sino que estaba decidido y resuelto a pasar a la acción".

En concreto, según los hechos probados de la sentencia por la que fue condenado, comenzó a acceder en internet a páginas de contenido yihadista violento al menos en 2016 que iba guardando y publicando en sus perfiles en redes como Facebook, Badoo, Twitter y Whatsapp. Además, en la Unidad Psiquiátrica del CSS 'La Fuencisla' manifestó su intención de inmolarse en un autov*us en Segovia cuando le proporcionaran los explosivos.

Tuvo además el ahora condenado una conversación con una trabajadora del centro 'Amanecer Salud Mental' de Segovia, a quien le dijo que todas las mujeres son infieles y después, entró en su despacho para hacerle un "regalo especial". Era una bolsa de plástico que contenía dos balas del calibre 22 que se había sacado del bolsillo. Cuando se registró su domicilio, los investigadores descubrieron más de 158.000 archivos sobre el Estado Islámico.