Actualizado 12/06/2007 16:48 CET

Uno de los testigos protegidos ratifica que la mujer del presunto asesino del celador colaboró

SEVILLA, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

La testigo protegido número cuatro en el caso del crimen del celador del Virgen del Rocío --que falleció como consecuencia de los disparos recibidos por el principal acusado, Ricardo S.A., tras atropellar a la hija de éste-- ratificó hoy en la segunda sesión de la vista oral, que se celebra en la Audiencia Provincial de Sevilla, que la mujer del procesado participó en los hechos abriendo la puerta del vehículo en el que viajaba la víctima para que su marido pudiera acertar con los disparos.

Mediante videoconferencia los cuatro testigos protegidos que vieron cómo sucedieron los hechos el pasado 8 de enero de 2006 en la calle Isaac Peral, en la puerta del albergue juvenil, declararon sin que se le vieran los ante el jurado popular que juzga los hechos, mientras en la sala sólo se podía oír con dificultad el audio.

La única que vio la secuencia por completo fue la cuarta, ya que ella, que caminaba a pie, se escondió tras unos contenedores situados frente al albergue y a unos 15 ó 20 metros de la escena del suceso, mientras que los otros tres estaban en sus vehículos y huyeron al oír los primeros disparos.

Así, la testigo aseguró que vio como el acusado "se acercó hasta el coche y comenzó a disparar" mientras que su mujer apareció tras él y "se mantuvo allí en todo momento", añadiendo que "no intentó disuadir de que efectuara los disparos", sino que "colaboró". De este modo, ratificó su declaración ante el juzgado en la que afirmó que ella terminó de romper la ventana del vehículo y que abrió la puerta, tras lo que Ricardo S.A. tuvo que cambiar su posición para poder efectuar una nueva tanda de disparos.

No obstante, el resto de testigos no vieron a la acusada acercarse, si bien aseguraron que escucharon "voces de mujer", especificando uno de ellos que provenían "quizás de la parte delantera de la furgoneta o de la zona de donde estaba la niña, pero no la veía", coincidiendo con la declaración de otro de los testigos que le acompañaba en el coche, situado en la acera del albergue a unos cinco metros del mismo, es decir, en el lado derecho del monovolumen del celador.

En lo que sí coinciden todos los testigos es en que se produjo un frenazo y la menor fue desplazada algunos metros, tras lo que el procesado se acercó a la ventanilla del turismo "sin mirar a la niña", sacando una pistola de su chaqueta tras lo que realizó dos tandas de disparos. De igual modo, tres de los testigos se marcharon del lugar de los hechos, escuchando la última ráfaga de tiros a sus espaldas, para buscar ayuda y al regresar ya no vieron al acusado.

EL INCULPADO GUARDA SILENCIO

Por su parte, el hermano de Ricardo S.A. que ayer fue inculpado por éste al asegurar que fue él y no su mujer quien abrió al puerta del coche incitándolo a matar al celador, no ha querido responder ninguna de las preguntas como testigo, ni siquiera a las de la defensa, acogiéndose a su derecho a no declarar y del que podía hacer uso por su grado de parentesco con los inculpados. De esta forma, no ha sido posible conocer su versión de lo sucedido después del cambio de versión que realizó ayer su hermano.

Hoy también ha testificado uno de los policías nacionales que acudió al lugar de los hechos y que tomó declaración varios días después a la testigo protegido número cuatro, sobre la que dijo que "nos dio mucha fiabilidad por lo contundente de sus declaraciones". A esto añadió que no hay contradicciones en los testimonios "sino solapamiento, porque cada uno vio los hechos desde un lugar distinto y llegaron o se fueron de la escena en diferentes momentos".

El policía también destacó que los disparos fueron realizados "con pulso firme y destreza", lo que, a su juicio, demuestra que "es diestro con el uso de ese arma", explicando que "es difícil ser tan certero si era la primera vez que la usaba", como ayer dijo el acusado en su declaración, ya que todos los disparos impactaron en el cuerpo y no en la carrocería. Además, aseguró que "no había huellas de sangre ni de frenazo en el suelo", reiterando que "los sanitarios que atendieron a la niña no me dijeron que la niña sangraba".

NADIE AVISÓ QUE HABÍA UN HERIDO

En la vista también declararon tres policías locales que intervinieron y que han coincidido en señalar que cuando llegaron al lugar de los hechos vieron "a una mujer y a un hombre con una niña en los brazos gritando" y que en ninguno de ellos, ni de los familiares de la menor que acudieron, "indicó que había una persona herida en el interior del vehículo".

Así, uno de los primeros agentes en llegar a la calle Isaac Peral, que fue avisado por uno de los testigos protegidos, reseñó que cuando llegó vio a los dos alejándose del vehículo mientras gritaban "me la han atropellado, me la han matado". En ese momento, y tras requerir a una ambulancia que pasaba para que atendiera a la niña, vio "fugazmente a una furgoneta abandonando la calle en sentido contrario". Sin embargo, no fue hasta pasado unos momentos cuando se percató que en el interior del monovolumen había una persona fallecida.

Asimismo, otro de los policías locales dijo que la actitud de la madre le pareció "teatral", ya que aseguró que notó "algo raro dado lo alterada que estaba la madre en relación con la proporción del accidente de la pequeña".

Por otro lado, una de las vigilantes de seguridad del hospital Virgen del Rocío donde fue llevada la menor desmintió la declaración de ayer de Ricardo S.A. en la que aseguraba que acudió al centro sanitario para ver a su hija nada más abandonar la furgoneta tras huir del lugar de los hechos. Así, indicó que en los pasillos de la sala de espera "sólo estaba un hombre, que en ningún momento dijo que fuera el padre y que se encontraba muy tranquilo, y la acusada".

Mañana está previsto que se desarrollen todas las pruebas periciales, tanto forenses como de balística y además, se citará a declarar el jefe de Homicidios de la la Policía Nacional, que ayer no pudo acudir a declarar por encontrarse de baja y a cuyo testimonio no ha renunciado ninguna de las partes.

El fiscal califica los hechos en su escrito de acusación provisional, al que tuvo acceso Europa Press, como un presunto delito de asesinato del que considera autor a Ricardo S.A., para el que pide 22 años de cárcel, y cómplice a su esposa, para la que solicita una condena de 14 años. Asimismo, reclama la prohibición de aproximarse al domicilio de la víctima y sus familiares durante diez años. Por su parte, la acusación particular solicita 27 años de prisión para el acusado y 20 años para su esposa.