De la Vega advierte a Ibarretxe de que su "desvarío" no romperá el Estado de Derecho y que un pacto "ilegal no vale"

Actualizado 29/09/2007 17:30:22 CET

A CORUÑA, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, calificó hoy de "desvarío" la consulta que el lehendakari, Juan José Ibarretxe, pretende convocar en Euskadi en octubre de 2008 y advirtió al mandatario vasco de que los pactos que "incitan a la legalidad no valen" y que el que el Ejecutivo tiene establecido con el Estado de Derecho "no hay plan Ibarretxe que lo rompa".

En su intervención en la clausura de la II Escuela de Dirigentes de UGT celebrada en A Coruña, De la Vega censuró que "alguien pueda pensar que las reglas que marca el Estado de Derecho pueden saltarse a la torera, alegremente y porque sí", y aprovechó las 24 horas transcurridas desde que el dirigente nacionalista hizo su anuncio en el debate de política general para subrayar: "Pues no, no pueden cambiarse y el señor Ibarretxe lo sabe".

Así, mantuvo que tanto el Gobierno como el Parlamento "se lo han dicho" y, por ello, añadió que, pese a que "dentro del camino que marca la Constitución cabe el diálogo", fuera de esta vía "nada". "No valen todos los pactos y aún menos si a lo que incitan es a la ilegalidad", según insistió, tras lo que recalcó que "el único que ha suscrito" el Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero es "el que tiene con el Estado de Derecho".

De la Vega consideró la propuesta de Ibarretxe "lamentable e irresponsable", si bien añadió que "lo más preocupante" no es el contenido --"que también", puntualizó--, sino la "radical desconexión de la realidad que demuestra" y que, según ella, convierte el "desafío" apuntado desde Euskadi en un "desvarío". En este sentido, declaró que "quien intenta imponer sus planteamientos faltando al respeto a las instituciones se sitúan por propia elección en los extremos" y advirtió de que éstos "se tocan a la hora de intentar imponer cuestiones que la Constitución resolvió hace mucho".

PUNTO JUSTO.

En consecuencia, aunque admitió que "en democracia todo está abierto a debate" y hay libertad a "expresar opiniones y propuestas", aclaró que "hay que saber situar cada una en su justo punto". En el caso del Gobierno, aseguró que "sabe situar en el de la imposibilidad" todas aquellas que "no se compadezcan con el sentir general ni con las reglas de juego marcadas en la Carta Magna".

Por ello, la vicepresidenta quiso poner en valor el "proyecto común" del Estado, "que costó mucho construir y que ha dado como fruto los mejores años de la historia", y que el Ejecutivo pretende seguir desarrollando "en el marco de la Constitución" y "sin gritos, sin aspavientos y sin dramatismos"."Porque ninguna otra cosa hace falta cuando uno sabe que cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de los ciudadanos", añadió.

Al respecto, aprovechó también para lanzar una pulla a la actitud "lamentable e irresponsable" del PP de "pretender erigirse en los únicos guardianes de los símbolos y las institucionales" y dedicarse a "utilizarlos para hacer lo que mejor saben hacer", según ella, "alentar la crispación con el único objetivo de atacar al Gobierno y a su presidente".