PAMPLONA 11 Sep. (EUROPA PRESS) -
En torno a 41.000 personas (41.477) en Navarra han sido diagnosticadas de migraña, una enfermedad neurológica frecuente y que puede resultar altamente discapacitante. Pese a lo elevado de esa cifra, que ronda el 6% de la población navarra, se trata de una dolencia con un elevado infradiagnóstico: se estima que la cifra real de prevalencia en nuestro ámbito podría subir hasta el 10% y acercarse por tanto a las 70.000 personas en la Comunidad foral.
Esta dolencia afecta significativamente en mayor grado a las mujeres: prácticamente tres de cada cuatro personas diagnosticadas en Navarra (el 73,9%) es de sexo femenino. Este sábado, 12 de septiembre, se conmemora el Día Internacional de Acción contra la Migraña.
Según señala la doctora María Martín Bujanda, del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Navarra (HUN), además del infradiagnóstico, el otro reto al que se enfrentan los especialistas para hacer frente a esta dolencia es la prescripción del tratamiento más eficaz en cada caso para que las personas con migraña puedan controlar sus crisis o prevenirlas.
Así, según señala esta neuróloga, en el caso de una crisis, "el tratamiento de la migraña debe ser precoz, individualizado y suficientemente eficaz para evitar que esa crisis se convierta inevitablemente en un día, o varios, de incapacidad. Para ello, además de los antiinflamatorios, existen tratamientos específicos para las crisis, como los triptanes".
En Navarra, alrededor de 12.000 personas tienen indicado el uso de triptanes. Según la doctora Martín Bujanda, "si bien es cierto que algunos pacientes controlan adecuadamente sus crisis con AINEs u otros analgésicos, y que en determinados casos los triptanes están contraindicados, la proporción de pacientes a los que se prescriben estos fármacos es muy inferior a la esperable considerando la prevalencia de la migraña". "Esta diferencia sugiere que existe aún un margen relevante de mejora en el diagnóstico y, especialmente, en el abordaje específico de las crisis de migraña", indica.
NUEVOS TRATAMIENTOS
Los tratamientos preventivos son fundamentales para evitar la toma excesiva de medicación aguda, que puede favorecer la aparición de cefalea por abuso de medicación y empeorar la migraña de base. Cuando las crisis son frecuentes o generan una discapacidad significativa, debe valorarse la necesidad de iniciar un tratamiento preventivo. En general, esto puede ser necesario a partir de cuatro días de migraña al mes, dependiendo de la frecuencia, la intensidad y la repercusión de las crisis. El objetivo debe ser evitar, en la medida de lo posible, la progresión hacia la migraña crónica mediante un diagnóstico precoz y un abordaje adecuado de las formas episódicas de la enfermedad.
La doctora Martín Bujanda destaca el avance que han supuesto en los últimos años nuevos tratamientos para la prevención de la migraña que se dirigen a bloquear la acción del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP). En este sentido, señala que "los anti-CGRP han demostrado una elevada eficacia y son bien tolerados por la mayoría de los y las pacientes. Sin embargo, su acceso continúa condicionado por criterios y restricciones de financiación, son de dispensación hospitalaria y requieren la indicación desde Neurología". Actualmente, los criterios de financiación pública exigen que el paciente presente ocho o más días de migraña al mes y haya ensayado previamente al menos tres tratamientos preventivos clásicos a dosis suficientes y durante un tiempo adecuado antes de poder acceder a estas terapias.
Se considera migraña crónica cuando el paciente presenta dolor de cabeza durante 15 o más días al mes, de los cuales al menos ocho tienen características de migraña. En estos casos, si han fallado dos tratamientos preventivos clásicos, el tratamiento indicado es la toxina botulínica tipo A, conocida popularmente como bótox, un tratamiento administrado en Atención Especializada.
COMPLEMENTAR LA MEDICACIÓN CON MEDIDAS NO FARMACOLÓGICAS
El tratamiento farmacológico debe complementarse con medidas no farmacológicas. Según destaca la doctora Martín Bujanda, "el cerebro migrañoso se adapta mal a los cambios, ya sean de horarios, de presión atmosférica u hormonales". "Mantener horarios regulares de sueño y de comidas, evitando ayunos prolongados, realizar ejercicio físico de forma habitual -incluyendo rutinas de fuerza-, mantener una adecuada hidratación, manejar el estrés e identificar los posibles desencadenantes de las crisis puede ayudar a mejorar el control de la enfermedad. También puede ser útil llevar un registro de los días de migraña y de la respuesta a los tratamientos".
La migraña no es simplemente 'un dolor de cabeza fuerte'. Se trata de una enfermedad neurológica que provoca episodios recurrentes de dolor, habitualmente de intensidad moderada o elevada, acompañados con frecuencia de náuseas, vómitos y una gran sensibilidad a la luz, al ruido y a otros estímulos. Durante las crisis también pueden aparecer dificultades de concentración, problemas de memoria y sensación de lentitud mental. En algunas personas pueden presentarse otros síntomas neurológicos, conocidos como aura, con alteraciones visuales, sensitivas o del lenguaje.
La discapacidad asociada a la migraña va mucho más allá de los días en los que aparece el dolor y puede afectar de forma importante a la vida familiar, social y laboral, llegando a impedir la realización de actividades cotidianas durante las crisis. Este impacto puede ser especialmente elevado en las personas que sufren crisis frecuentes o migraña crónica, en las que, además, pueden persistir otros síntomas entre una crisis y otra. La frecuencia de los episodios y la persistencia de estos síntomas pueden hacer que la migraña tenga un impacto continuado y significativo en la calidad de vida de quienes la padecen.