Actualizado 30/01/2009 21:31

Crónica EE.UU.- Obama reconoce el desastre de la recesión para las familias, tras una caída del PIB del 3,8 por ciento

- El presidente estadounidense pide al Senado que se den prisa para aprobar el plan de estímulo económico

WASHINGTON, 30 Ene. (OTR/PRESS) -

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó hoy que la crisis que vive el país es un "desastre continuo" para las familias estadounidense, tras conocerse que la economía se contrajo un 3,8 por ciento en el último trimestre de 2008, la peor caída en 26 años, y anunció la creación de un grupo de trabajo liderado por el vicepresidente, Joe Biden, para ayudar a la clase media trabajadora. Además, instó al Senado a aprobar con urgencia el plan de estímulo económico valorado en unos 650.000 millones de euros, que debatirá la medida la próxima semana.

El presidente Obama afirmó que la crisis que vive Estados Unidos es un "desastre continuo" para el país y para las familias, horas después de que se anunciase que el PIB se contrajo un 3,8 por ciento el último trimestre del 2008, los peores datos desde 1982, aunque algo mejores de lo que estimaban las previsiones, que hablaban de un 5,4 por ciento negativo. Además, es la primera vez que Estados Unidos entra en recesión desde 1991. "Los últimos datos reflejan la peor caída del PIB en tres décadas. La recesión se está profundizando y la urgencia de nuestra crisis aumenta", dijo Obama, que advirtió que cada día se conocen nuevas empresas obligadas a anunciar miles de despidos, lo que ha llevado a niveles récord de trabajadores estadounidenses pidiendo beneficios por desempleo.

Por su parte, los analistas hicieron una lectura muy sombría de los últimos datos, al destacar que el gasto en bienes duraderos como coches, muebles y electrodomésticos se hundió un 22 por ciento, las peores cifras desde 1987. Los datos del gasto en comida y vestidos no es mucho mejor, al caer un 7,1 por ciento, los datos más altos desde 1950. Además, las exportaciones totales se redujeron un 19,7 por ciento, el gasto en viviendas un 23,6 por ciento, y el de las empresas de software un 27,8 por ciento.

Es muy posible que estas cifras se traduzcan en despidos, como en el caso de la empresa de equipos pesados Caterpillar, que anunció el fin de 2.110 puestos de trabajo. Por ese motivo, Obama firmó un conjunto de órdenes ejecutivas para reforzar los derechos sindicales de los trabajadores, tras mantener un encuentro en la Casa Blanca con los líderes de los principales sindicatos del país, además de anunciar la creación de un grupo de trabajo para ayudar a la clase media a enfrentar la crisis, que estará dirigido por el vicepresidente Joe Biden.

Biden, que aseguró que la clase media de Estados Unidos se construyó sobre la base de unos sindicatos fuertes, adelantó que el director ejecutivo del grupo será su principal asesor económico, Jerad Nermsteim, hasta hace poco analista del Instituto de Política Económica, y que el primer encuentro de trabajo se celebrará el próximo 13 de febrero en Filadelfia, con la mente puesta en la creación de nuevos puestos de trabajo verdes.

MEDIDAS RÁPIDAS

Obama afirmó que los últimos datos obligan a la clase política en Washington a tomar decisiones "audaces y rápidas" para intentar evitar que la clase media siga sufriendo las consecuencias de una recesión "cada vez más profunda". Ante el vicepresidente, Joe Biden, y representantes de las principales centrales sindicales del país, Obama firmó tres órdenes ejecutivas para reforzar los derechos sindicales con las que pretende dar marcha atrás a políticas adoptadas en los últimos años por la anterior Administración de George W. Bush para limitar la influencia política y financiera de los sindicatos, medidas que restringían la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva de los trabajadores, entre otros aspectos.

El presidente consideró que en las actuales circunstancias el país no puede contar con una clase media fortalecida sin un movimiento sindical "fuerte", por lo que anunció que se disponía a revertir por decreto algunas de las decisiones adoptadas "en los últimos ocho años" con las que no estaba de acuerdo, y que a partir de ahora las empresas deberán volver a informar a sus trabajadores de sus derechos sindicales. A partir de ahora los contratistas federales deberán ofrecer puestos de trabajos a sus empleados cuando cambian las condiciones del contrato, se elimina la normativa de Bush que obligaba a las empresas a comunicar a sus trabajadores que podían limitar su apoyo financiero a organizaciones sindicales y ser sus propios representantes, y prevenir que las compañías limiten la formación de sindicatos o el derecho de negociación colectiva de los trabajadores.

En este sentido, el presidente instó al Senado a aprobar con urgencia el plan de estímulo económico valorado en unos 650.000 millones de euros, que será debatido por los senadores la próxima semana. La medida fue aprobada el pasado jueves por la Cámara de Representantes, con una votación de 244 a favor y 188 en contra, ya que el plan no fue aprobado por los republicanos, que quieren mayores rebajas fiscales, y que aseguran que son medidas demasiado caras y que no repercutirán en la creación de puestos de trabajo.

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