Actualizado 20/02/2008 01:00

Agustín Jiménez.- Los sinónimos

MADRID 20 Feb. (OTR/PRESS) -

Como en el PSOE no saben hablar y en el PP no sabe leer, en la política española se juntan el hambre y las ganas de comer. ZP comentó la conveniencia de la "tensión" y la presunta oposición le saltó al cuello con un sinónimo. "Tensión" en castellano no significa "crispación", pero el castellano es para patriotas.

En semántica funciona una teoría según la cual, con un poco de mala fe, es posible dar la vuelta a cualquier término y emparentarlo con su contrario. Así, "bueno" puede equivaler a "amable", "amable" puede interpretarse como "complaciente", "complaciente" como "débil", "débil como "irresponsable", "irresponsable" como "perezoso", "perezoso" como "vicioso", "vicioso" como "malvado". Lo que a un sofista le lleva un rato demostrar, un español con mala leche lo logra en un segundo. Sin necesidad de referirse a Husserl: "Lo mismo es aproximadamente igual".

Gran parte de los cabreos de la difunta legislatura han sido discusiones semánticas conducidas por analfabetos tras alguna declaración oficial que confundía el culo con las témporas. El "matrimonio" homosexual era una catástrofe (¿por qué no llamarlo "patrimonio"?); la "nación" era una (lo que excluía metafísicamente a los catalanes), "diálogo" es sinónimo de traición y el "laicismo" consiste en echar cristianos a los leones (subvencionándolos previamente para que estén más gordos). La "tensión" es "crispación" porque por ahí fluye el Pisuerga.

Como dos provincianos que aspiran a que sus hijos disfruten de la cultura que ellos no pudieron costearse, ZP y Mariano han venido haciendo elogios desmesurados y catetos del inglés. El presidente ha prometido dinero Assimil extra si lo votamos. Con la crisis que se avecina, unas lecciones de gramática española facilitarían más las cosas.

En España, en cuanto un político se expresa correctamente, lo descabalgan. Le pasó a Herrero de Miñón, uno de los raros que sabían leer y escribir. Le acaba de pasar un poco a Gallardón. Mucha gente está dispuesta a creer que ZP tiene buenas intenciones. Le queda dejar de trafulcar palabras con su zeta (¿quién es el iletrado que ha ideado esa campaña?), y concluir entera alguna frase. Mariano desgraciadamente las construye, con lo que su inanidad queda más fácilmente al descubierto ("las ideas claras": y tanto). Y aunque aún no haya aprendido a utilizar los pronombres personales ("Hay que decirle a los españoles...").

En España, la incultura de los ministros de cultura, de ambos signos, ha sido una fuente estupenda de chascarrillos. Uno se jactaba de ser "catorceavo", otra de leer con fruición a Sara Mago; otra protestaba que no era Pixie la de "sic dixit". Gente así ha venido rubricando nuestros planes de enseñanza.

Por eso, cuando enchufamos la televisión francesa, o la inglesa, o la alemana, y oímos a políticos discordantes -no más inteligentes pero sí más civilizados- que, sin escupirse siquiera, recitan frases completas con educación y sintaxis, nos entra un poco de envidia. No hace falta inglés. Bastaría con no ser bestias.

Agustín Jiménez.

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