MADRID 20 Feb. (OTR/PRESS) -
Cuando pregunto si hay alguien ahí es fruto de la preocupación por la falta de liderazgo en la Unión Europea, ya que los actuales líderes europeos no dejan de lamentarse de que el primo de Zumosol haya decidido ir a lo suyo, y que lo suyo no es necesariamente lo nuestro.
Europa lleva décadas dormitando al amparo del primo norteamericano, ignorando que el mundo estaba-está cambiando.
No me cansaré de repetir que las cosas no suceden sin causa, y desde hace demasiados años los gobiernos europeos se limitan a gestionar el día a día sin más. La Unión Europea debería ser una gran potencia pero se limita a gestionar la gloria del pasado. La UE ha renunciado a crear industrias tecnológicas, de innovación, de cuidar las ya cada vez más escasas industrias agrícolas y muchas otras, en realidad poco a poco se ha dejado de fabricar todo lo que se necesita, porque es más barato comprar a los asiáticos que producen de todo a bajo coste, eso sí explotando a niños y mujeres en enormes fábricas donde las condiciones del trabajo, los derechos laborales y recibir un salario justo ni se contempla.
Los responsables de las industrias europeas prefieren importar esos productos baratos en vez de crear puestos de trabajo en sus respectivos países. Y en cuanto a los trabajadores, también pierden la perspectiva porque por una parte protestan cuando cierran las fábricas y se quedan sin puesto de trabajo pero al mismo tiempo compran esos productos que llegan de Oriente. Productos hechos por otros trabajadores a los que pagan miserias e insisto, muchos de ellos son además niños.
Pero eso sí, las camisetas que compramos en Occidente, lo mismo que los coches, o los chips para nuestros móviles, son mucho más baratos. Aquí no consentiríamos esa explotación de otros seres humanos pero cerramos los ojos ante lo que sucede a miles de kilómetros de distancia e, incluso, los más cínicos se atreven a decir que, aunque poco, al menos aquellos explotados "ganan algo" y que peor estarían si no fuera así.
Europa ha optado por convertirse en un gran parque temático que exhibe las glorias del pasado, ya sean pinacotecas, monumentos, parques, jardines...en fin todo aquello que recuerda a un pasado donde la gente trabajaba construyendo presente y futuro. Hoy Europa es un museo, ese lugar donde las masas de turistas se pelean para hacerse un selfie que colgar en sus redes sociales y decir eso de "yo he estado ahí", sea el Puente de los Suspiros, la Torre Eiffell, o la Puerta de Brandeburgo. Sin dejar de recordar a los miles de turistas que llegan a nuestro país, España, en busca de sol y playa.
Los mandamases de la Unión Europea llevan décadas conformándose con gestionar las glorias del pasado sin apostar ya no por el futuro si no siquiera por el presente. Es verdad que Europa es el lugar donde la defensa de los Derechos Humanos es su principal bandera pero, además de seguir manteniendo los principios, hay que trabajar por el futuro para que nuestros jóvenes no tengan que emigrar a otros lugares donde pueden desarrollar su talento y además les pagan por ello. Porque es una auténtica tragedia que los jóvenes tengan que emigrar para poder acceder al mundo laboral y donde además les paguen de acuerdo a su formación.
Ahora, con la aparición de Trump y sus decisiones atrabiliarias, los gobernantes europeos andan como pollos sin cabeza reuniéndose día sí y día no, para lamentarse de que el amigo americano no quiere seguir haciendo de primo Zumosol y que nos las tendremos que arreglar solos. Si, hay que invertir en Defensa, pero también en industrias de innovación y apostar por el talento de los jóvenes.
Ya sé que me repito también en esto: No hay liderazgo en Europa, porque es evidente que ninguno, e insisto en NINGUNO de los actuales jefes de gobierno, tienen esas cualidades de liderazgo que se necesitan en momentos de crisis. Ni la señora Von der Leyen, ni Macrón, ni Sánchez, ni Mertz, y demás. Por si fuera poco, los actuales jefes de Gobierno están más que cuestionados en sus respectivos países, empezando por el nuestro, Pedro Sánchez, aunque eso sí, continúan echando mano de la política exterior para dar sensación a sus conciudadanos de que no son tan irrelevantes como sabemos que son y, sobre todo, porque intentar arreglar el mundo no les da tanto dolor de cabeza como dar respuestas a los problemas de sus respectivos países.
La Unión Europea tiene que despertarse de una vez por todas y convertirse en la potencia que debería y puede ser. Una potencia que mire de tú a tú a Estados Unidos, China, Rusia, y a quién haga falta. Pero para ello debe dejar el papel de gato gruñón acurrucado en un cojín de seda y salir a cazar ratones. O la UE se toma en serio a sí misma o terminará pereciendo en su nimiedad de ahora.