Actualizado 17/04/2011 14:00

Carmen Tomás.- Los 11.000, un muro.

MADRID 17 Abr. (OTR/PRESS) -

Los tambores de guerra han vuelto al mercado de deuda y con ellos el contagio a la bolsa. La decisión de la agencia de calificación Moody`s de rebajar hasta bono basura la deuda de Irlanda y los rumores de reestructuración de la deuda griega ha vuelto a disparar los diferenciales. En el caso de España, la distancia con el bono alemán a 10 años ha vuelto a niveles superiores a los 200 puntos básicos, no alcanzados desde marzo pasado. La consecuencia para nuestro principal selectivo de la bolsa ha sido una caída semanal del 3,25 por ciento y la práctica perdida de los 10.500 puntos, una resistencia que hay que vigilar, porque si el índice se fuera cerca de los 10.100 podríamos tener una fuerte caída de unos 500 o más puntos.

Los resultados que han ido presentando las empresas no son precisamente buenos, en general, y a esto hay que unir tanto los informes del FMI como de la OCDE e incluso los del Banco de España sobre las dificultades de nuestro país para crecer y por tanto para generar ingresos, inversiones y puestos de trabajo. Los primeros datos que se van filtrando ya apuntan a los cinco millones de parados. Incluso el ministro de Trabajo ya está alertando sobre esa posibilidad. Los datos de la EPA se conocerán el 29 de abril. Para Valeriano Gómez, alcanzaremos esa cifra trágica y no nunca alcanzada por el aumento de la población activa. Nadie en el Gobierno reconoce la situación grave de la economía. Prefieren hacer juegos florales con las palabras y los términos. De hecho, Rubalcaba fue más allá el miércoles en el Congreso y aseguró que la crisis se acaba este año y que se generarán puestos de trabajo. En todo caso, el engaño permanece hasta por escrito. No se "atrevido" a reconocer y cambiar en consecuencia el cuadro macroeconómico, excepto en el renglón del paro.

La realidad es bien distinta y esperemos que el G-20, que ha decidido hacer una lista de países que pueden poner en riesgo la recuperación global, no sitúe a España en el punto de mira. Por la actuación del Gobierno nos lo mereceríamos, ya que no ha hecho nada de lo que la economía necesita para salir adelante, pero obviamente los ciudadanos no nos lo merecemos y nos pondría en una diana muy peligrosa.

En este escenario, la bolsa está bajista y alcanzar los 11.000 puntos se ha topado con un montón de dificultades que han hecho de ese nivel una barrera, un muro, infranqueable. Habrá que tener paciencia y seguir en valores sólidos con buen dividendo como Telefónica que hacía pública esta semana sus intenciones para los próximos dos años. Niveles apetecibles para tener telefónicas en la cartera y abandonar la congoja diaria si nuestra inversión es a largo plazo.

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