-Destaca la pasividad de la madre aunque conocía las agresiones a su hija, y pide la privación de por vida de la patria potestad
BARCELONA, 19 Dic. (OTR/PRESS) -
El fiscal elevó hoy de 19 a 21 años de prisión la pena solicitada para la madre y le padrastro de la niña maltratada Alba por intento de asesinato, un delito contra la integridad moral y violencia doméstica. También la abogada de la Generalitat, que actua como acusación particular, ha aumentado el número de años de pena y solicita finalmente entre 26 y 28 ya que añade delitos de lesiones y malos tratos. Durante su intervención en el proceso, el fiscal destaca también la actitud de indiferencia de la madre a pesar de que conocía las agresiones a su hija, por lo que solicita la retirada de por vida de la patria potestad.
Ambas acusaciones piden para los dos acusados la misma pena. ya que, si bien pudo ser el padrastro de Alba, Francisco Javier P.E el autor material de las agresiones, la madre de la menor, Ana María C.F, premaneció "impasible" pese a tener "la obligación de actuar" y de poner fin a los malos tratos que sufría su hija, pues la relación materno-filial "va más allá del vínculo biológico".
En concreto, el fiscal solicita 21 años de prisión mientras que la Generalitat entre 26 y 28. Además solicitan una indemnización de 1,5 millones de euros para la menor que, con una discapacidad de 90 por ciento, necesitará siempre ayuda para realizar todas sus actividades cotidianas, como vestirse asearse o comer. Además sufre un importante perjuicio estético ya que a resultas del golpe en la cabeza, perdió "sustancia ósea craneal", es decir, "le falta literalmente medio cráneo", señaló el fical. Éste último solicita también que se retire de manera definitiva la patria potestad a la madre de la niña.
"Cierra los ojos a pesar de la absoluta evidencia", afirmó el fiscal, para quien Ana María, "no tenía sospecha sino el conocimiento" de lo que ocurría, porque "presenció las vejaciones de las que era objeto su hija". Así lo explicó a los psicólogos la hermanastra de la menor, Maite, quien también dijo que cuando Alba vomitaba, el acusado la hacía salir de la habitación junto a Ana María C.F, para hecer comer a la niña sus propios vómitos. Además, destaca el fiscal, a pesar de saber esto, el día de la última paliza, el 4 de marzo de 2006, la mujer dejó a solas a su hija con el procesado con la "excusa tan absurda como ponerle la chaqueta" y después "mintió a todo el mundo sobre lo ocurrido", hasta que fue detenida y cambió la versión de la caída de la cama por la de que ella esperaba en la calle. "Sabía que había hecho algo mal dejándola a solas con Francisco Javier", afirmó el fiscal.
También influye en la petición de la nueva pena, el hecho de que la madre, aunque tenía derecho a no declarar al ser acusada, se mostró muy fría. "El silencio ante la presencia de indicios incriminatorios es un indicio más en su contr", segñun la jurisprudencia del Tribunal Supremo citada por el fiscal, quien calificó a la acusada de "madre ente comillas". Antes de concluir, el fiscal consideró que el relato que ofreció Maite a los psicólogos es "especialmente espontáneo y que su naturalidad a veces resulta escalofriante", y aún lo hubiera sido más de boca de Alba, apuntó la letrada de la Generalitat.
LA DEFENSA PIDE LA ABSOLUCIÓN
En el mismo proceso, los letrados que representan a Francisco Javier P.E y a Ana María C. pidieron la libre absolución de sus representados, si bien calificaron "la tragedia que ha sufrido Alba" de "pavorosa" y "terrible", y las lesiones que padece de "sobrecogedoras". "Eso es así y no tiene vuelta de hoja", afirmó el letrado de Francisco Javier P.E., Juan Córdoba, quien sostuvo que no hay "ni un solo dato probatorio" contra su cliente.
En este sentido, Córdoba, esgrimió la grabación realizada por el hermano del procesado como la versión auténtica, en la que la niña corroboró la versión de su padre. No obstante, según los expertos, la niña defendió en primera instancia esta versión porque tenía miedo a su padre, según los especialistas. Bajo esta prueba, el abogado del padrastro de Alba defiende que su cliente no agredió a Alba y atribuyó el traumatismo craneoencefálico a una caída que pudo sufrir la menor esa tarde. Además, reprochó a la parte acusatoria que "apunte sigilosamente" el inicio de la convivencia con el inicio de los malos tratos. "¿Quiere ello necesariamente decir que Francisco Javier P.E. causó una brutal paliza a Alba?"
La defensa de Ana María C., José Luis López, sostuvo que su cliente "ni podía prever, y mucho menos aceptó" la conducta del acusado hacia la niña, y agregó que las "acusaciones no se sostienen demasiado" porque ni la Policía --a la que Maite le contó lo ocurrido un mes antes de la última paliza-- ni la Generalitat hicieron nada porque entendieron que los "malos tratos no eran de suficiente gravedad". Además, "se zarandea a una niña porque ha acabado con su paciencia pero no para matarla y no se es consciente de que se la puede matar", agregó el letrado.