Actualizado 17/04/2007 02:00

Isaías Lafuente.- ¿Inmolados?

MADRID 17 Abr. (OTR/PRESS) -

La reaparición de Al Qaeda en Argelia y Marruecos ha traído de nuevo a las primeras páginas de los periódicos masacres producidas por terroristas suicidas. No es general, pero sigue siendo muy frecuente encontrar titulares que califican de inmolación el suicidio con finalidad asesina de estos terroristas. En nuestro idioma, el verbo inmolar, cuando se usa como pronominal, tiene una única acepción que es la de "dar la vida en provecho u honor de alguien o de algo". Es una palabra, pues, con una carga semántica positiva que pretende resaltar la nobleza de la acción definida, algo que casa mal con las innobles acciones de estos asesinos.

Junto a sus asesinatos, el terrorismo acaba imponiendo poco a poco una jerga propia que se difunde y se normaliza a través de los medios de comunicación. Un lenguaje que pretende maquillar sus sanguinarias fechorías dotándolas de grandeza y nobleza, transmutando los términos más escabrosos. En la época más activa de ETA no era infrecuente que las informaciones periodísticas utilizasen incluso palabras en euskera y, por ejemplo, denominasen ekintzas - acciones - a los atentados terroristas.

La desarticulación del reconstituido comando Donosti nos ha devuelto viejos fantasmas, como si hubiésemos perdido las referencias, y los periodistas hemos vuelto a hablar de miembros legales de ETA - paradoja insoportable para referirnos a los militantes de una organización ilegal - o de miembros liberados, como si los asesinos fueran miembros de un sindicato o de un comité de empresa, cuando no se nos ha escapado definir a la banda como una "organización independentista", algo que nos pone los pelos de punta y despierta nuestra indignación cuando lo vemos publicado en medios de otras latitudes.

ETA no tiene miembros liberados o legales, sino terroristas a sueldo o no fichados por la policía. Los asesinos de Al Qaeda no se inmolan, se suicidan. Y ni una organización tiene carácter político ni la otra, cariz religioso: ambas son organizaciones terroristas. Y punto. Es verdad que, comparado con las brutales consecuencias de sus matanzas, el asunto del lenguaje con que hablamos de ellas parece un asunto menor. Pero no lo es. Por eso, de momento, cualquier partido que pretenda inscribirse en el País Vasco con el nombre de Batasuna será considerado ilegal, aunque su significado - unidad - sea de una nobleza a prueba de bombas.

Isaías Lafuente.

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