Actualizado 12/02/2008 01:00

Julia Navarro.- Escaño Cero.- ¿Y de qué hablamos?

MADRID 12 Feb. (OTR/PRESS) -

Zapatero dice que durante la campaña electoral no se debe de hablar de la inmigración, ni de terrorismo y mucho menos cuestionar la marcha de la economía española. El presidente cree que tratar estos asuntos en público es de fachas antipatriotas, habida cuenta que son asuntos que el PP ha puesto encima de la mesa.

A mí me parece que todos los asuntos, todos los problemas, deben de ser abordados en campaña y fuera de la campaña electoral, que el quid de la cuestión no está en no tratarlos sino en cómo hacerlo, y ahí es donde los ciudadanos esperamos que los partidos den respuestas claras y concisas. Es evidente que el PP tiene su propia idea de la inmigración o de la política antiterrorista o de qué hacer con la economía lo mismo que la tiene el gobierno, y lo lógico es que, en vísperas de ir a las urnas, los ciudadanos podamos decantarnos por lo que dicen y proponen unos u otros.

De manera que desde el PSOE no se debería de intentar coartar el debate sino encauzarlo y dar respuestas. Porque le guste o no al presidente, haga las descalificaciones que haga, lo cierto es que los ciudadanos empezamos a sufrir los efectos de la subida de las hipotecas y del encarecimiento de la vida, desde la cesta de la compra al recibo de la luz, el agua, gas, etc. De la misma manera que los ciudadanos tenemos derecho a saber cuál es la política antiterrorista y por qué el Gobierno ahora ha decidido que no quede ni un dirigente de Batasuna en libertad cuando hace no tanto tiempo hasta el propio presidente calificaba a alguno de sus líderes como "hombre de paz".

Verán, yo siempre he creído que Zapatero hizo bien en intentar buscar un fin al dialogado del terrorismo y que el PP tuvo un comportamiento nefasto y desleal con el Gobierno en este asunto. También creo que el Gobierno cometió errores y sobre todo que no dijo la verdad. Y es ahí donde hay que reclamar a Zapatero. Nos engañó cuando, tanto él como su ministro del Interior, aseguraron después del atentado de Barajas que se habían cortado los contactos con ETA. Ahora sabemos que esos contacto continuaron, y me da lo mismo que fuera porque así se lo pidieron instancias internacionales, el caso es que mintió. No cuestiono que continuará hablando, sí cuestiono que no dijeran la verdad. Pero al parecer tampoco se puede hablar de este asunto en campaña electoral.

Los efectos de la inmigración irregular, otro tema tabú, según el PSOE, es algo que preocupa a muchos ciudadanos, y por tanto es algo de lo que se habla en la calle. El mirar hacia otro lado diciendo que no hay problemas es infantil y ridículo. Se trata precisamente de que los gobernantes aborden los problemas de la inmigración precisamente para evitar que haya sectores de la población que puedan desarrollar actitudes xenófobas. Claro que son necesarias políticas de integración y de ayuda a los inmigrantes, claro que hay que acabar con que la escuela pública se convierta en guetos para niños inmigrantes, claro que hay que dotar a la sanidad pública de mas medios materiales y humanos para abordar el crecimiento de la población, y de todo esto es de lo que los ciudadanos queremos que se hable, que se debata, que cada partido exponga sus ideas y sus programas.

Lo que no se puede hacer es lo que pretende el PSOE, que es descalificar a todo aquel que se atreva a plantear en voz alta alguno de los problemas que tiene la sociedad. Una cosa es apostar por la alegría y otra frivolizar la vida política hasta el extremo que sea poco patriota el que se pueda hablar de la realidad. Si no se hablan de estas cuestiones, ¿de qué se va a hablar en campaña electoral? ¿De qué debemos hablar los ciudadanos? Ya digo que el quid de la cuestión está en que respuesta se da a los problemas, y no en demonizar a quien los plantea.

Julia Navarro.

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