Publicado 20/04/2016 10:01

Cinco efectos devastadores de la pesca industrial en el Ártico

La pesca en el Ártico puede tener efectos devastadores
PIXABAY

   MADRID, 20 Abr. (OTR/PRESS) -

   Greenpeace trabaja para que este año se alcance la declaración del primer Área Protegida Marina (AMP) en el alto Ártico en un acuerdo legalmente vinculante en el marco del Convenio OSPAR, el instrumento legal que rige la cooperación internacional para la protección del medio marino del Atlántico Noreste.

   En junio tendrá lugar en España un encuentro clave de este Convenio del que puede salir la protección de cerca del 10% de las aguas internacionales de este océano que Greenpeace, y más de siete millones de personas, piden sean declaradas un Santuario global.

   Y es que el cambio climático está derritiendo el Ártico "a una velocidad asombrosa". Mientras algunos ven en ello una llamada de alerta, otros sólo ven "una oportunidad de negocio", ya que, con el hielo desapareciendo, las compañías petroleras y los barcos pesqueros se están moviendo cada vez más al norte para explotar el inexplorado océano que se abre en la parte más alta del planeta.

   Para concienciar sobre lo que está ocurriendo, Emily Buchanan, de Greenpeace en el Reino Unido, muestra algunas de las 5 amenazas menos conocidas de la pesca industrial en el Ártico:

   1.- Pesca de arrastre

   Los barcos arrastreros utilizan una red de pesca, con grandes y pesadas puertas que se arrastra a lo largo del lecho marino, destrozando todo a su paso, incluyendo criaturas como plumas de mar, corales blandos y estrellas de mar, entre otras.

   Greenpeace ha documentado un creciente número de arrastreros en las delicadas aguas de Svalbard en el Ártico noruego. "Cuando se realiza pesca de arrastre en este ecosistema sin explorar, las consecuencias pueden ser fatales: especies desconocidas podrían perderse para siempre, dejando detrás sólo un rastro de destrucción", señala la organización conservacionista.

2. Captura accidental de especies

   Muchos peces árticos viven cerca del lecho marino, por lo que cuando el arrastrero pesca bacalao o abadejo, por ejemplo, recogen todo lo que hay a su paso, incluyendo otras especies que son innecesariamente capturadas y que se devuelven al mar muertas o moribundas.

   Un ejemplo --dice Emily Buchananes-- es el misterioso tiburón de Groenlandia, una criatura lenta y casi ciega que crece sólo un centímetro al año, actualmente clasificado como "casi amenazado". "Este animal único no debe perderse como un daño colateral de la pesca industrial", destaca Buchananes.

   3. Contaminación por plástico

   Los barcos de pesca tiran muchos residuos al océano, especialmente plásticos, que permanecen cientos de años en el medio marino. Viejas redes, cuerdas y trampas se tiran por la borda cuando ya no son útiles, con un incalculable impacto sobre la vida marina.

   En el verano del 2014, hubo dos incidentes con dos osos polares que se quedaron enredados en estas redes plásticas de pesca en la costa de Svalbard; por suerte fueron liberados, pero decenas de miles de estas redes plásticas han sido descartadas y lanzadas a estas aguas en los últimos años, destaca Greenpeace.

   4. Contaminación acústica

   Según advierte Greenpeace, más pesca industrial significa más ruido subacuático. El ruido de los barcos de pesca, amplificado debajo del mar, pueden afectar "profundamente" a los mamíferos marinos. Especies como los narvales y las belugas usan sonidos para comunicarse y sentir el mundo que les rodea, para encontrar comida o como señal de alarma. La contaminación acústica puede interrumpir su comportamiento normal y forzarles a huir a aguas más tranquilas. Más aún, esta contaminación persistente puede dificultar la reproducción de estos animales.

   5. Ecosistemas interconectados

   Sabemos que la red de la vida está interconectada, pero no se ha investigado mucho la forma en que los ecosistemas terrestres y acuáticos se afectan entre sí en el Ártico. Aunque lo que sí sabemos es que son muy interdependientes, dice Emily Buchanan.

   Para citar sólo un ejemplo --señala-- la pesca de arrastre aplasta las suaves especies del fondo marino como las almejas y los gusanos. Esto significa que hay menos comida disponible para las morsas. "Al mismo tiempo, las morsas ya están sufriendo la pérdida del hielo marino, se agolpan en el poco espacio de tierra que pueden, con el riesgo mortal de que suceda un estampida".

   "Si añadimos los impactos de la pesca industrial en este estresado ecosistema Ártico, podría ser devastador", advierte Greenpeace.