Soberanía, reparación de víctimas, cronografía electoral y crisis económica serán los temas a tratar
MADRID, 31 Oct. (OTR/PRESS) -
El diálogo en Venezuela ya es un hecho. Al menos, las bases para iniciarlo. La conclusión a la que se llegue ya será cuestión de que se acerquen posturas entre dos posiciones tan adversa; por un lado el gobierno de Nicolás Maduro, y en el otro extremo, la MUD -agrupación que aglutina a los opositores al régimen chavista.
Con la intervención del Vaticano, como mediador entre ambas partes, comenzaba el encuentro exploratorio con un escueto apretón de manos entre el presidente Maduro y el secretario de la Unión Democrática, Jesús Torrealba.
Gobierno y oposición lograron en la jornada del domingo establecer una agenda de encuentros y cuatro mesas de trabajo que girarán en torno a la soberanía, la reparación de víctimas, la cronografía electoral y la situación de la economía en el país.
Cada una de las mesas estará coordinada por uno de los acompañantes internacionales del proceso de diálogo. Así, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero será el encargado de la mesa de Paz, Respeto al Estado de Derecho y a la Soberanía Nacional.
También habrá una mesa dedicada a Verdad, Justicia, Derechos Humanos, Reparación de las Víctimas y Reconciliación a cargo de la Santa Sede; una mesa temática de lo Económico-Social coordinada por el expresidente dominicano Leonel Fernández y otra para Generación de Confianza y Cronograma Electoral con el expresidente panameño Martín Torrijos.
La realización del encuentro estuvo en el limbo hasta última hora a raíz de las divergencias en el seno de la alianza opositora sobre si concurrir o no la cita. Más de 70 horas de negociaciones hicieron falta para que al menos comenzara el encuentro entre ambas partes
Finalmente, en la noche del domingo; Maduro, tres de sus delegados; Torrealba y otros cuatro representantes de la oposición se sentaron a la mesa de conversaciones en el museo Alejandro Otero de Caracas, acompañados por el presidente del Colegio Pontificio de Comunicaciones Sociales, monseñor Claudio Celli, en representación del Papa Francisco, además de una comisión de ex presidentes designados por Unasur.
El representante del Vaticano para este diálogo, el prelado italiano Claudio María Celli, leyó una declaración conjunta en la que se explica que las cuatro mesas de trabajo estarán coordinadas por los mediadores de la Unión de Naciones
Suramericanas (Unasur) y de la Iglesia. Asimismo se fijó la fecha del 11 de noviembre como el día para la celebración del siguiente encuentro.
El acuerdo alcanzado este domingo incluye expresamente cuestiones polémicas como la revisión de la situación de las personas encarceladas, en referencia a los presos políticos que reivindica la oposición, o examinar el funcionamiento y la autonomía de los poderes públicos.
Asimismo recoge un compromiso para "mejorar las condiciones de abastecimiento de alimentos y medicinas" y "explorar alternativas que conlleven la acción conjunta de los órganos del Estado para atender los temas económicos más urgentes". Igualmente, Gobierno y oposición se comprometen a "disminuir el tono de agresividad del lenguaje utilizado en el debate político".
No obstante, el hecho de que haya sido televisado por el canal oficial del VTV fue calificado de "agresivo y repugnante" por parte de Torrealba". Los espectadores no pudieron escuchar estas palabras del líder de la MUD , aunque sí el "tono panfletario" de las transmisiones, como lo califica el diario 'La Nación'.
LA MUD "EXIGE EL FIN DE LA REPRESIÓN"
La MUD manifestó en un comunicado que la reunión tiene como objetivo "definir los elementos que contribuirán a la realización de un eventual diálogo".
La coalición opositora ha recalcado que se compromete a "exigir el fin de la represión contra los demócratas y el pueblo", así como "retirarse del diálogo si no son resueltas las demandas a corto plazo".
La MUD está dividida frente al diálogo, ya que uno de sus principales partidos, el fundado por el encarcelado Leopoldo López, se marginaba del proceso al creer que no se están dando las condiciones que se pretendían.
Sin embargo, ha señalado que los partidos Acción Democrática, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, así como Voluntad Popular --que no ha asistido-- mantendrán "la agenda de lucha para lograr el cambio político urgente".
En este sentido, ha resaltado que en ella se incluye "la evaluación parlamentaria de la responsabilidad política del presidente (Nicolás Maduro) en la crisis humanitaria" en el país.
Voluntad Popular ha expresado la "imposibilidad" de participar en el encuentro, argumentando que el Gobierno "no ha mejorado las condiciones actuales de represión, hostigamiento y persecución contra la oposición y contra todo el pueblo".
Sin embargo, ha anunciado que, "de lograrse las condiciones planteadas", se incorporarán en el proceso de diálogo "para contribuir de manera significativa con el proceso de cambio".
MADURO ASEGURA 'TENDER' LA MANO A LA OPOSICIÓN
Tras el encuentro, Maduro ha asegurado que ha "tendido la mano" este domingo a la MUD durante el proceso de instalación de la mesa de diálogo político en el país latinoamericano. Ha agregado que se trata de una oportunidad "para desarmar el odio" y "abrir el camino al amor".
El representante del gobierno, Jorge Rodríguez, destacó ante la prensa que "hoy está naciendo una posibilidad cierta de que sea la paz la que se imponga para siempre sobre la violencia". Rodríguez expresó además que el gobierno se compromete a que este proceso "tenga resultados certeros y rápidos".
La crisis política en Venezuela estalló tras las elecciones del pasado 6 de diciembre, que dieron lugar a una cohabitación inédita en la nación caribeña, con la oposición en la Asamblea Nacional y el 'chavismo' en el Palacio de Miraflores.
La coalición opositora puso en marcha varias leyes desde el Parlamento --que controla por primera vez en 16 años--, pero fueron vetadas por Maduro, incluida la Ley de Amnistía con la que pretendía liberar al líder opositor Leopoldo López.
La MUD activó el mecanismo constitucional para celebrar un referéndum con el que revocar el mandato de Maduro antes de que expire oficialmente, en 2019.
Para llevar a unas elecciones anticipadas debe convocarse antes del 10 de enero de 2017 porque, de lo contrario, el vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, seguiría gobernando.