Publicado 20/04/2016 08:59

Se cumplen 23 años de la muerte del inolvidable Cantinflas

Mario Moreno, Cantinflas
GETTY

   MADRID, 20 Abr. (OTR/PRESS) -

   El 20 de abril de 1993, México y el mundo de habla hispana lloraban la muerte del actor Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, más conocido como Cantinflas, el genio cómico más popular que ha dado en su historia el país azteca.

   Hoy, 23 años después de su muerte, el comediante mexicano que en 1956 ganó un Globo de Oro, sigue siendo recordado con el mismo cariño que cuando un cáncer de pulmón le arrebató la vida.

Cantinflas hizo de él mismo el personaje de sus casi cincuenta películas: el pícaro de gran corazón que con sus caídos pantalones, su aspecto descuidado y su inacabable verborrea luchaba por un mundo más justo, situándose siempre al lado de los más humildes, lo que también practicaría en su vida privada.

   Mario Moreno nació en Ciudad de México el 12 de agosto de 1911 en una familia de siete hermanos que vivían del modesto sueldo del padre. Fue limpiabotas, maletilla, cartero, taxista y boxeador, hasta que un día se topó con una carpa de circo, comenzando así una vida, la del cómico, que más tarde encontraría en el incipiente cine la fama y la gloria.

   A finales de los años veinte comenzó a actuar en los locales de Ciudad de México y creó la imagen con la que se haría mundialmente famoso. En 1930 era ya el cómico más popular del país. En 1934 conoció a la actriz de origen ruso Valentina Subarev, con quien contrajo matrimonio y tuvo a su único hijo, Mario Arturo.

   Aunque su primera película, 'No te engañes corazón', fue un fracaso, pronto Mario Moreno inició una carrera meteórica que le mantuvo hasta 1977 prácticamente frente a una cámara, con años como 1940 y 1941 en los que llegó a rodar siete películas seguidas, entre ellas 'El gendarme desconocido', dirigida, como casi toda su filmografía, por Miguel M. Delgado.

   Fue a partir de su debut como protagonista en la película 'Ahí está el detalle' (1940), cuando el actor batió récords de recaudación en las salas de exhibición hispanoamericanas durante tres décadas seguidas.

En España, Cantinflas fue también un fenómeno de masas con películas tan populares como El Padrecito (1964), Su excelencia (1966) o Un Quijote sin mancha (1969).

    En los años cincuenta, sus cintas muestran un cambio: del personaje de la picaresca urbana y popular sólo quedaría un humor basado en el uso reiterativo del "cantinflismo", la habilidad para hablar mucho y no decir nada.

   En todas ellas, Mario Moreno criticaría con su peculiar modo de expresarse a la "aristocracia desnaturalizada", haciendo que triunfara lo auténtico sobre lo falso. Era el hombre que siempre decía la verdad, aunque en forma sarcástica.

   Excepcionalmente, participó en la superproducción estadounidense 'La vuelta al mundo en ochenta días' (1957), que tuvo una buena acogida, y que propició que el actor rodara luego 'Pepe', dirigida por George Sidney en 1960.

   Pero el fracaso del filme decidió a Mario Moreno a no volver a probar fortuna fuera de las fronteras de su propio país, con la única salvedad del largometraje español 'Don Quijote cabalga de nuevo', dirigido por Manuel Delgado, con quien había trabajado en filmes como 'El bolero de Raquel' (1956) y 'El padrecito' (1965), el primer largometraje que el actor rodó en color.

   Si en sus interpretaciones denunciaba las desigualdades sociales y la insolidaridad, en la vida real realizaba obras caritativas y llegó a montar una oficina para los necesitados. La última etapa de su vida, después de enviudar en 1966, estuvo marcada por su participación en actos sociales y políticos (incluso llegó a pronunciar un discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas).

   Y es que, además de actor y empresario, también llegó a entrar en la política de México. Aunque fue conservador, su reputación como portavoz de los desprotegidos le proporcionó autenticidad y se convirtió en una figura importante en la lucha contra el charrismo sindical, que es la práctica del gobierno de un solo partido, para manejar y controlar a los sindicatos.

EL CHARLOT MEXICANO.

   Pero lo cierto es que Cantinflas siempre será recordado por hacer triunfar a un pícaro de buen corazón que presentaba cierto paralelismo con el personaje de Charlot de Charles Chaplin, si bien la clave del mexicano estuvo siempre vinculada a su disparatada e inagotable verborrea.

   Sus caídos pantalones, y su aspecto descuidado se convirtieron en el estandarte de una clase de humor, teñido de absurdo, que tiene, tal vez, sus mejores representantes en los míticos hermanos Marx y que le permitió alcanzar una enorme popularidad en los países de habla española.

   El mito de Cantinflas lo convirtió también en personaje de película. Así, el 29 de agosto de 2014 fue estrenada una película en su honor protagonizada por el actor español Óscar Jaenada, que se centra en su llegada al cine de Hollywood, a finales de la década de 1950.

   Mario Moreno murió a causa de una metástasis de cáncer de pulmón el 20 de abril de 1993. Miles de personas se reunieron en un día lluvioso para su funeral, un evento nacional que duró tres días. Sus cenizas yacen en la cripta familiar de la familia Moreno Reyes, en el Panteón Español de la Ciudad de México. Fue homenajeado por muchos jefes de Estado y por el Congreso de los Estados Unidos, que mantuvo un minuto de silencio por él.

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