Actualizado 28/07/2012 14:00

Andrés Aberasturi.- Guatepeor.

MADRID 28 Jul. (OTR/PRESS) -

No parece muy probable que tenga razón "The Economist" y España esté a medio paso de un rescate total más pronto que tarde. No parece probable, pero lo que sí es seguro es que, aquí dentro, estamos haciendo todo lo posible para ofrecer a Europa y al mundo el panorama más desalentador posible.

Con la que está cayendo, con las cifras del paro que suben y suben y seguirán subiendo -según el propio Gobierno- en el próximo semestre, aquí dentro, insisto, parece que nos esforzamos en complicar aun más la situación. Cataluña reclama ahora un pacto fiscal semejante al del País Vasco y mientras sigue gastando en "sus" cosas (embajadas y lengua) millones de euros, cierra hospitales y acude al Estado Central para que le saque del agujero. En el Sur, el Gobierno andaluz poco menos que se declara en rebeldía, pasa de puntillas por lo eres y se saca de la manga una nueva deuda histórica que todo vale con tal de pillar unos euros. Cascos, en el Norte, sale por peteneras y reclama nada menos que ¡nuevas elecciones¡, imagino que no por el bien de España sino por su propio bien. Y como esto no es suficiente ni aumentando de mil a mil quinientas las manifestaciones en Madrid, van los dos grandes líderes sindicales a contarle a Merkel lo mal que está el país y la que tienen preparada para cuando acaben las vacaciones.

Yo soy holandés, por ejemplo, y me presentan a un país así, y -para qué engañarse- se me pondría la cara de vinagre si me piden un euro para su rescate o lo que sea. No es de recibo. Nada es de recibo en esta España que ha perdido el sentido de la realidad desde hace unos cuantos años y se ha empeñado en vivir una ensoñación inoperante, insostenible y demagógica. Pero sea o no de recibo, esto es lo que pasa; esto y muchas cosas más hasta hacer una lista interminable de agravios a la ciudadanía, de errores inexplicables, de intereses partidistas que se han puesto muy por encima de los únicos intereses lícitos de los partidos y de los políticos: el servicio al ciudadano. Pues aquí, no. Aquí cada uno tira de la maltrecha cuerda hacia lo suyo y entre personalismos y vanidades, nos vamos hundiendo todos cada vez más. ¿Tenía la agenda el señor Rajoy más llena que la señora Merkel y hasta ayer -demasiado tarde forastero- no había hueco para reunirse con los sindicatos? ¿A qué han ido los sindicalistas a hablar con la señora Merkel? ¿Querían ayudar a los trabajadores o acabar con el Gobierno? ¿Qué le han contado exactamente y por que no lo han hecho público?

Y manda huevos, que diría Trillo, que Draghi suelte la frasecita de marras que nos salva al menos por un tiempo del hundimiento total justo cuando las agencias -esas cosas- ponen sus ojos en Alemania y medio susurran que no es oro todo lo que reluce. ¿No tenía permiso Draghi para dejar las cosas claras antes o le ordenaron después cambiar de criterio? Sin ofender a los guatemaltecos y sólo por utilizar el dicho, Europa es guatemala y España guatepeor. Si salimos de esta no va a ser gracias a unos líderes mediocres y egoístas.

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