2 de junio de 2020
 
Publicado 18/03/2014 12:00:23 +01:00CET

Antonio Pérez Henares.- Las batallas de Rajoy

MADRID, 18 Mar. (OTR/PRESS) -

El presidente del Gobierno suele emplear una frase de Abraham Lincoln cuando se le apura a que de respuesta inmediata a un cúmulo de problemas, "las batallas hay que darlas (y ganarlas) una a una". Y una después de otra, claro.

Durante toda la primera parte de su mandato la economía ha sido la "batalla" esencial, y lo ha de seguir siendo mientras que el paro siga estando en las cifras pavorosas que mantienen en la angustia y la precariedad a millones de españoles, pero una preocupación creciente comienza a aparecer al mismo nivel, como poco, que la anterior: el plan secesionistas de los separatistas catalanes. Rajoy sabe, porque sería un autentico suicidio político y nacional el no asumirlo en toda su crudeza, que están dispuestos a llevar su desafío al extremo y que el día en se produzca ya la flagrante violación de la ley y la Constitución va a acabar por llegar. Pretender seguir con la venda de que la final no se atreverán es peor que estar ciego, es no querer ver la evidencia. Junquera y Más cabalgan ese tigre y no se van a bajar. Otra cosa es si según avanzan hacia la confrontación no se van apenando muchos otros y esa es la baza quizás más importante que jugar hasta el momento.

Pero desde luego España se encuentra ante la tesitura más grave en mucho tiempo. Desde el inicio de la actual democracia desde luego y en lo que respecta a la destrucción de la unidad territorial de la Nación tal vez de toda la historia moderna. Tanto lo es que hay incluso que dejar de lado de quien es la responsabilidad de haber llegado hasta aquí porque lo esencial es buscar como se logra superar, entre todos, la actual situación. En ese entre todos está desde luego el Gobierno, pero inmediatamente el PSOE detrás y luego y a partir de ahí sumar y buscar cuantos más apoyos y claridades mejor. Y si se puede reconducir a quienes ahora parecen haber sido arrastrados al monte sin remedio pues mejor.

Cataluña es cosa de todos y entre todos habrá que articular la respuesta. Pero en algo no puede haber equidistancia. No puede haberla entre quienes respetan la Constitución y la soberanía del pueblo español en su conjunto y quienes niegan al conjunto de los españoles su derecho a decidir y pretenden expropiárselo. Entre todos construimos la libertad, la democracia, sus leyes y nuestro marco de convivencia y entre todo, y solo entre todos, podemos modificarlo. En ello es donde pueden producirse diferencias y alternativas contrapuestas y hasta puede ser bueno que aparezcan. Eso es democracia pero en el punto de partida previo, la propia democracia y sus propias normas en eso no puede haberlo y ahí es donde la firmeza y la unidad, no pueden ofrecer fisura alguna.

Para leer más