Antonio Pérez Henares.- La electoral necedad de la derecha

Publicado 30/04/2019 8:02:34CET

MADRID, 30 Abr. (OTR/PRESS) -

La necedad electoral de la derecha ha alcanzado su máximo esplendor en el Senado. Ha conseguido ahí el cenit del despropósito de manera aún más ejemplar que en el Congreso, donde no es que haya sido pequeño. En esta cámara, donde el PSOE no ganaba desde 1996 a la "conjura de necios" de unos dirigentes que pregonaban su intención de desalojar a Sánchez de Moncloa al tiempo que, supuestamente para lograrlo, se esforzaban en acuchillarse con frenesí entre ellos, se unió la no menos clamorosa entrada de ayatolás mediáticos, gurús en el secreto de la receta milagrosa, autoproclamados expertos demoscópicos en red y, en general el electorado más tonto conocido, que lograron con la puntilla del famoso 1+1+1 la asombrosa hazaña de entregar el Senado, con mayoría absoluta, al PSOE y a los separatistas. Un éxito inconmensurable del que todos ellos han de sentirse profundamente ufanos y contentos.

La jugada le ha salido "redonda", y nunca mejor dicho a Sánchez. Si su asesor aúlico Iván supo ver la ventana de oportunidad en la moción de censura, ahora vieron y aprovecharon de inmediato la oportunidad que la derecha, rota en tres cachos, les ofrecía. Con su incontestable victoria, a leguas en votos y en escaños de sus competidores, se quedará muy ricamente en la Moncloa. Ahora ya nadie le podrá llamar okupa, y hasta tendrá posibilidad de ir eligiendo socios.

La oportunidad se la pintaron calva y la han aprovechado al máximo, contando además con el enternecedor apoyo de sus rivales en particular con el del "coco" Vox al que se han encargado de pintar, con su complacencia y apoyo, como la bicha del pantano, que ha resultado su talismán y un aliado maravilloso en las urnas. Les ha sumado escaños por doquier para Congreso y Senado. Porque si Vox ha sacado 24, son cerca de 50 diputados y casi 100 senadores los que ha arrebató con su voto inútil al campo de la derecha. Pero vamos, que eso a Abascal y Ortega, les parece ya no Covadonga sino las navas de Tolosa. Vamos que si están ellos en el ala derecha, allí ganan los moros.

El PP ha sufrido una derrota terrible, que puede tener consecuencia trascendentales para el liderazgo de la derecha. Ciudadanos les echa el aliento en la nuca, a menos de 250.000 votos y de un punto y habiéndoles pasado dado el sorpasso, amen del ya descontado en Cataluña, en Madrid, Aragón y Andalucía, lo que deja las espadas en el aire y la hegemonía en cuestión a falta de la nueva cita con las urnas en las municipales, autonómicas y europeas de dentro de un mes escaso.

Pablo Casado salvó con sorpresa y premio gordo las autonómicas andaluzas, pero ahora tiene pelota de partido en contra y está muy seriamente tocado. Ha cosechado el peor descalabro de la historia del PP, superando incluso en la hecatombe, los peores augurios.

Está por ver cual va a ser la reacción del electorado, ese que lo ha cogido en bocadillo y le ha pegado bocados desde ambos lados, desde el centro naranja y la derecha voceras. Desde luego por el lado de Rivera van a ir a por todas y ahora se ve con claridad su estrategia, que ha sido, sin duda exitosa, de disputar el liderazgo y hacerse con la cabecera de la oposición. La incógnita es por el lado de quienes han votado a Vox y a poco que desbrocen las exaltadas proclamas triunfales de los resultados obtenidos, donde han ido a parar y a quien ha beneficiado su voto decidan esta vez a quien se lo otorgan. Porque a nada que se paren a pensarlo se darán cuenta que en muchas ocasiones a quien su voto perdido ha quien ha beneficiado ha sido dos terceras partes a Sánchez y el otro tercio a Rivera. A los escaños me remito.

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