MADRID 28 Abr. (OTR/PRESS) -
No hay justicia, excepto en la selva, y eso sólo de vez en cuando, razón por la cual cuando la hay se convierte en materia noticiable. El diario mexicano La Jornada titula así, en grandes caracteres, la noticia de que cinco elefantas con una cría acometieron hasta matar a un cazador, un multimillonario americano: "Justicia en la selva". Ocurrió en Gabón, en una reserva o parque natural donde algunos guardas son sensibles al soborno de tipos como Ernie Dosio, que tal era el nombre del infatigable matador de animales por gusto de matar a cuya aberrante carrera pusieron fin cinco elefantas que arropaban a una cría.
A sus 75 años, Dosio había liquidado toda la vida y la belleza que había podido, y había podido mucho al ser muy rico y muy desalmado: leones, búfalos, elefantes, rinocerontes, leopardos... El día en que cinco elefantas le dijeron hasta aquí, Ernie Dosio buscaba un antílope de lomo amarillo que le faltaba a su colección de animales disecados, pero se topó con cinco juezas que no tuvieron necesidad de consultar código penal alguno para emitir su sentencia. De ahí el titular de La Jornada, "Justicia en la selva", muy diferente, tanto por la acertada valoración del suceso en cuatro palabras como por su calidad literaria, de cuantos se han podido ver en el resto de medios, más asépticos o vencidos hacia la consternación por el deceso del cazador.
Donde hay seres humanos, no hay justicia, que ya se encargan los peores de ellos de que no la haya, pero en la selva sí, cuando menos alguna vez como finamente recoge el periódico mexicano. Donde no hay seres humanos, la vida de los otros seres florece, como en los bosques de Chernobil, donde se produce una explosión de vida donde los hombres sembraron hace 40 años la muerte radioactiva y ninguno puede vivir allí. Por un raro milagro de justicia, los lobos, los osos o los caballos sí, y sanos. Ernie Dosio, que descanse en tanta paz como la que deja a las criaturas cuya vida ya no podrá cobrarse, tenía una monstruosa colección de animales muertos por su mano. He leído en algún sitio que era un "conservacionista entusiasta".