Carmen Tomás.- Una comisión vergonzante

Publicado 02/12/2018 8:01:29CET

MADRID, 2 Dic. (OTR/PRESS) -

El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó hace ya más de un año la creación de una comisión de investigación sobre la crisis financiera que acaba de terminar sus trabajos. El informe de conclusiones, aprobado por todos los grupos con la abstención de Podemos y el voto en contra de Ciudadanos, nos ofrece un relato según el cual los culpables de esta crisis, que nos costó miles de millones de euros a los españoles, no fueron los políticos que dirigían las Cajas de Ahorros sino el Banco de España y demás reguladores. Esta verdad revelada, que poco tiene que ver con la realidad, es la que la mayoría de los partidos políticos nos han querido colar. Incluso Podemos no puso pegas a este informe final. De forma absolutamente hipócrita, los comunistas se han puesto de perfil para "ayudar" a su socio Izquierda Unida, que tenía miembros en los órganos de dirección de las Cajas de Ahorros, algunos implicados, directa o indirectamente, en el manejo de las tarjetas "black", las pensiones millonarias o la concesión de créditos más que dudosos.

Es bochornoso que los partidos políticos, excepto Ciudadanos, hayan dado carpetazo de esta forma a esta comisión. Mucho más en el caso de los comunistas que llevan años gritando a los cuatro vientos que el origen de todos los males que, según ellos, sufre desde entonces la sociedad española, tenía su origen en el rescate "a la banca". Un concepto que se inventaron, porque la banca no fue la rescatada, sino las Cajas de Ahorros, manejadas con criterios políticos y donde, como he dicho, se sentaban en sus consejos y asambleas miembros de su socio Izquierda Unida. Es decir, miembros de esa "casta" que había traído los recortes, los desahucios, las preferentes, la pobreza y todas las plagas de Egipto. No se puede olvidar tampoco para entender esta postura de los de Pablo Iglesias que Podemos quiere repetir el modelo de banca pública, de la que ya sabemos los resultados.

Es tan obvio que los políticos hicieron mal las cosas que muchos de ellos están sentados en el banquillo de los acusados. Basta recordar algunos nombres como Rato, Nascís Serra o Hernández Moltó. Pero, es obvio y muy sorprendente, que los que entonces dirigían el Banco de España o la CNMV, no vayan a tener reproche social ni penal por lo rematadamente mal que hicieron su trabajo de supervisión y control.

Año y medio después de su inicio, tras escuchar a más de 80 políticos, banqueros, supervisores y auditores durante 207 horas y media y revisar 18.560 archivos, la comisión del Congreso de los Diputados que ha investigado la crisis financiera desde el origen de la burbuja hasta el rescate y la caída del Popular, aprobó ayer sus conclusiones. La principal, que respaldan todos los grupos parlamentarios, es la dejación de funciones de los supervisores. PP y PSOE, por otro lado, niegan que la politización de las cajas fuese la clave en la quiebra de estas, lo que provocó que Ciudadanos votase en contra del texto.

El rechazo de esta formación enturbió el clima en que se había desarrollado la comisión desde su primera sesión en julio de 2017. Ciudadanos justificó su voto en que las conclusiones, aprobadas con el voto del resto de partidos y la abstención de Podemos, quitan hierro a la politización de las cajas. "Es una vergüenza que PP y PSOE quieran liberar de culpa a los políticos", criticó el diputado Toni Roldán. Sin embargo, el resto de grupos reprendieron a Ciudadanos, acusándolo de electoralismo.

La comisión concluye que las malas prácticas afectaron tanto a bancos como a cajas de ahorros y que esas se debían no al propio sistema de cajas, sino a la actuación particular de determinados gestores y al modelo de gobernanza de cada entidad. El texto, si bien admite que la influencia de los poderes públicos en estas entidades "no fue necesariamente positivo", llega a decir que la profesionalidad de sus directivos era similar a la de los bancos.

El Congreso pone como ejemplo la caída de un banco histórico como el Popular, cuya resolución achaca a una mala gestión y a una laxa supervisión, frente al buen hacer de cajas como Caixabank. En esa línea, en la debacle de Bankia el informe señala "prácticas acreditadas como delictivas" en la remuneración a sus antiguos directivos, en referencia a las tarjetas "black", así como a una mala política de riesgos. Los partidos deslizan alguna autocrítica a su papel en la formación de la burbuja --como la regulación de las titulizaciones por el PSOE en 1992 y la posterior liberalización del suelo por el PP-- y a "la inacción política", tardanza y errores del Gobierno de Zapatero al abordar el problema de las cajas.

La principal acusación de los grupos es en cambio que los supervisores, sobre todo el Banco de España, no evitaron.