Carmen Tomás.- Pioneros impositivos

Publicado 20/01/2019 8:01:47CET

MADRID, 20 Ene. (OTR/PRESS) -

El Gobierno de Sánchez quiere tener sus presupuestos con el fin de permanecer en el tiempo. Ahora parece que hasta 2020. Pronto se ha olvidado de la promesa que en sede parlamentaria hizo a los españoles tras ganar la moción de censura. Quiere además permanecer engañando a los españoles sobre la situación real de la economía española, europea y mundial. La desaceleración económica está aquí y ha venido para quedarse. Y lo que habría que hacer es no resignarse sino adoptar medidas para combatirla o al menos paliar los efectos negativos que ya está teniendo para la economía española. La inversión, el empleo, el consumo, las exportaciones son algunas de las variables que ya están cambiando de signo. Sin embargo, la receta de Sánchez es gastar como si no hubiera mañana, subir impuestos y cotizaciones y elevar el SMI un 22,3 por ciento. Las consecuencias más duras las iremos viendo en los próximos meses, aunque ya muchas empresas, grandes, medianas y pequeñas están anunciando miles de despidos.

El Gobierno, eso sí, nos asegura que todo lo hace para mantener el estado del bienestar. Pero, como bien señaló ayer Daniel Lacalle en la Convención del Partido Popular, más bien se han preparado estas cuentas y cuentos para salvar el estado de bienestar de Sánchez. No es ningún slogan: el empleo es la mejor política social y parece que vamos otra vez abocados a que aumente el desempleo y con él la desesperanza de mucha gente, los desahucios, los cierres de pequeños negocios, la quiebra de cientos de autónomos, el déficit de las cuentas y la deuda.

El viernes, en la línea equivocada, el Gobierno aprobó la creación de dos nuevos impuestos. La llamada tasa Google y el de transacciones financieras. Como tantas veces hemos escuchado, se hace para que todas estas empresas paguen lo que no pagan, pero como siempre, lo acabaremos pagando todos. Y, lo que es peor, las echaremos de España, como ya ha pasado con la nueva plataforma que Google quería instalar en España y que sin embargo se ha ido a Portugal. Y, algo aún más grave, la portavoz del Gobierno nos aseguró que España va a ser pionera en la instauración de estos impuestos por los que se recaudarán 2.050 millones de euros. Ni una cosa ni otra son verdad. Ser pionero no siempre es bueno. Ya vinos lo que pasó con las renovables de Zapatero, que pagamos y seguimos pagando a precio de oro. No se recaudará lo previsto y echarán a empresas tecnológicas de primera línea y distorsionarán la evolución de los mercados financieros. Ahí queda el aviso. .