MADRID 21 Ago. (OTR/PRESS) -
Hace unos días el Ministerio de Empleo informó de que los servicios de inspección habían detectado varios miles de perceptores del subsidio de desempleo que lo estaban haciendo de forma ilegal. También se ha comunicado la intención de que el INEM haga llamadas telefónicas a parados instándoles a presentarse en las oficinas. Ambas medidas están dirigidas obviamente a luchar contra el fraude en el cobro del desempleo. Personas que trabajan y son demandantes de la prestación o incluso que no viven en nuestro país. Hay demasiadas personas que justifican estos comportamientos por la crisis económica que vivimos. Incluso no es políticamente correcto denunciarlo. Yo, al contrario, creo que hay que denunciar todo tipo de fraude. Ahora que es moda arremeter contra todos los políticos a los que globalmente se considera chorizos y corruptos. Y algunos lo son. También algunos sindicalistas y no percibo tanta denuncia. Bien, pues, la sociedad debería hacerse mirar también algunos comportamientos.
Comentaba antes el fraude en la percepción del desempleo. Pero lo hemos visto también con la tarjeta sanitaria, con la dependencia, con la pensión, con el fraude fiscal. Qué tipo de sociedad es la que no tolera la más mínima, como debe ser, de sus dirigentes, pero justifica todo tipo de fraudes de los ciudadanos. Parece que no importa ser corrupto si eres ciudadano. Puedes engañar al Estado, pero sobre todo a tus conciudadanos. Si estás parado, trabajas y cobras en negro está justificado. Qué patraña es esta, qué mentira colectiva.
Hay que hacerse mirar por qué la sociedad española es tan permisiva e hipócrita con los fraudes de todo tipo que comete la sociedad civil y tan negativa y poco reflexiva con sus políticos. Hay que elevar el nivel de exigencia general. La corrupción no está sólo en la política y hay que erradicarla por completo para que el país salga adelante y sobre todo para que lo haga con dignidad y equidad.