Actualizado 25/05/2010 12:00:57 +00:00 CET

Cayetano González.- El candidato Zapatero.

MADRID, 25 May. (OTR/PRESS) -

Vaya por delante que soy de los que no me gusta nada eso que un colega amigo llamaba la "selva madrileña", queriendo con esa gráfica expresión describir el mundillo de dimes y diretes, rumores fundados o no que suelen circular con profusión por los mentideros de la villa y corte y de los que los periodistas somos bastante responsables. Digo esto a cuento del run-run que corre en las últimas semanas sobre posibles maniobras en el PSOE y aledaños para evitar que Zapatero repita como candidato en las elecciones generales previstas para marzo del 2012.

Esas maniobras obedecerían al convencimiento de que con Zapatero la derrota está asegurada, como así ponen de manifiesto todas las encuestas que se han publicado en los últimos meses. Su enorme desgaste personal y político con las medidas anti-crisis que ha tenido que adoptar y con las que todavía le quedan por tomar, unido a un creciente y acelerado desprestigio en la esfera internacional, aconsejarían su sustitución por otro candidato mas fresco y menos quemado ante la opinión pública. Hasta aquí, el análisis es correcto y admite pocas objeciones, si no fuera porque en la política y más concretamente en los partidos se funciona de una manera que poco tiene que ver con la lógica.

Mi apuesta es que si Zapatero quiere, será el candidato del PSOE en el 2012 o antes si, como es su prerrogativa constitucional, decide adelantar las elecciones. Y conociendo un poco al personaje, da toda la impresión que quiere. Zapatero tiene un punto, a caballo entre la tozudez y la soberbia, que le dificultaría en grado sumo una retirada por la puerta de atrás, que no otra cosa sería renunciar a ser candidato. Aunque también estoy convencido que la sola posibilidad de caer derrotado ante Rajoy, producirá algo más que sarpullidos en la piel del actual inquilino de la Moncloa.

Pero, además, ¿cuál es la alternativa a Zapatero?: ¿Rubalcaba?, ¿Blanco? El primero es el único político del PSOE que ha sobrevivido a la escabechina llevada en los últimos seis años por Zapatero con todo lo que supusiera la "vieja guardia" del partido o personas afines a Felipe González, lo cual sólo puede hablar bien de las habilidades o de la capacidad de adaptación a las circunstancias del actual ministro del Interior. En cuanto a Blanco, hay que reconocerle que da la cara, que no se esconde, que es correoso y que, sobre todo, controla absolutamente el aparato del partido, lo cual es básico a la hora de intentar desbancar a un secretario general. Pero Blanco se ha mostrado hasta ahora, y no hay motivos para pensar que cambie, absolutamente leal a Zapatero, aparte de que muchos piensen que la Moncloa le vendría un poco grande. Por lo tanto, no se dibuja en el horizonte una alternativa clara al actual líder. Otra cosa es si este pierde las próximas elecciones. Entonces el espectáculo que se vivirá en la calle Ferraz será como para no perdérselo. Pero eso pasará también en la calle Génova si el que pierde es Rajoy. Así es la "selva madrileña".