Cayetano González.- El Futuro del PSOE

Publicado 01/07/2014 12:00:18CET

MADRID, 1 Jul. (OTR/PRESS) -

Dentro de trece días los cerca de 200.000 militantes del PSOE tendrán la oportunidad de elegir mediante votación directa a quien será el próximo secretario general del partido en sustitución de Rubalcaba. Esa elección por parte de la militancia tendrá que ser ratificada por los delegados que asistirán al Congreso extraordinario que los socialistas celebrarán el último fin de semana de julio. Pero no parece probable que el Congreso del PSOE decida algo distinto a lo que hayan elegido los militantes.

Se podría decir que los socialistas, en la crisis que están viviendo, han empezado la casa por el tejado. En lugar de decidir primero que quieren ser de mayores, que proyecto piensan llevar adelante en la España actual y luego elegir a la persona más capaz para liderarlo, han optado por hacer todo lo contrario: primero eligen al líder y más tarde ya decidirán si se instalan en el espacio del centro izquierda o bien optan por llevar al partido a una posición más radical, con la idea, equivocada en mi opinión, de competir con ese fenómeno nuevo llamado Podemos qué tan en boga está.

Es casi un lugar común decir que se necesita un PSOE fuerte que garantice la estabilidad institucional junto al otro gran partido del centro derecha. Hasta la fecha esto ha podido ser así, pero las cosas están cambiando a tanta velocidad, que puede que deje de serlo en breve. En gran parte va a depender del propio PSOE. Si el partido fundado por Pablo Iglesias -no confundir con el líder de Podemos- no recupera su razón de ser, su espacio natural que es el del centro izquierda, el de una socialdemocracia del siglo XXI; si no tiene un mismo discurso en Cataluña que en Extremadura o en Andalucía, su espacio será ocupado por otros y el PSOE, ¡quién lo iba a decir!, podría convertirse en una fuerza política irrelevante.

El perfil de los candidatos a liderar el PSOE no invita al optimismo. Por un lado, un joven vasco, Eduardo Madina, muy radical en sus planteamientos, con un punto incluso de sectarismo en los mismos, que llevaría al partido a una posición en la que perdería la batalla con Podemos, porque ya se sabe que entre el original y la fotocopia la gente elige siempre lo primero. Por otro, Pedro Sánchez, un economista al que no se le conoce, en el terreno político, ni oficio ni beneficio, ya que ha sido un diputado gris durante varios años. Y el tercer candidato, Pérez Tapias, de la corriente Izquierda Socialista, no parece tener muchas posibilidades reales de competir con los otros dos. Así las cosas, pintan mal las cosas para el partido que ha sido el referente del votante de centro izquierda desde la transición política. Pero es que la crisis lo alcanza todo, también al PSOE.