MADRID 3 Sep. (OTR/PRESS) -
El inicio de este nuevo curso político coincide con el ecuador de la legislatura, ya que las últimas elecciones generales tuvieron lugar en noviembre de 2011 y, por lo tanto, si el Presidente del Gobierno -que es el único que constitucionalmente tiene potestad para hacerlo- no convoca elecciones de forma anticipada, la próxima cita con las urnas para renovar el Congreso y el Senado tendrá lugar en otoño de 2015.
Desconozco si durante su descanso estival en Galicia, Rajoy ha meditado sobre lo que señala el refranero popular de que "segunda partes nunca fueron buenas". Esperemos que en el terreno de la crisis económica esa aseveración no se cumpla y que en los próximos meses, esos pequeños síntomas de recuperación se vayan consolidando y, sobre todo, que los ciudadanos lo vayan notando. Sin duda, la mejor noticia sería que en nuestro País se vuelve a crear empleo, porque hoy por hoy, y aunque los datos de la última Encuesta de Población Activa hayan sido alentadores, la cifra de personas en paro o de familias donde ninguno de sus miembros generan ingresos, sigue siendo muy alta.
Pero en todo lo demás, esta segunda parte de la legislatura se presenta complicada para el actual Presidente del Gobierno, comenzando por su propia casa, donde el conocido como caso Bárcenas sigue dando continuos quebraderos de cabeza a los dirigentes populares por mucho esfuerzo que hagan en aparentar que ese ya es un asunto que quedó cerrado con la comparecencia parlamentaria de Rajoy el pasado uno de agosto. El goteo continuo de titulares y noticias que el ex-tesorero del PP administra desde su celda en Soto del Real tiene efectos letales para la ya maltrecha credibilidad de Rajoy y de los suyos.
Por otra parte, el desafío soberanista de Cataluña capitaneado por Artur Mas y ERC sigue dando pasos. El siguiente será el próximo día 11, con motivo de la celebración de la Diada, y tendrá una gran carga simbólica en forma de cadena humana a favor de la independencia. Mas temprano que tarde el Gobierno de España tendrá que hacer frente desde la aplicación de la ley, pero también desde la política, a este reto secesionista. Y por si todo lo anterior no fuera ya suficiente, comienza un periodo de diferentes elecciones: las primeras, dentro de ocho meses -el 25 de mayo de 2014- serán las europeas, donde todas las encuestas apuntan a una gran abstención fruto del hartazgo ciudadano con la "casta" política, y a un importante descenso electoral de los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE. No parece por tanto que nos vayamos a aburrir en esta segunda parte de la legislatura. Lo que sería deseable es que, además, la recuperación económica y la tan necesaria regeneración democrática fueran un hecho.