Fermín Bocos.- El futuro de Sánchez.

Publicado 09/12/2014 12:00:21CET

MADRID, 9 Dic. (OTR/PRESS) -

"¡Al suelo que vienen los nuestros!" gritó un famoso político al ver entrar en la sede del partido a uno de sus compañeros. No hay anécdota de políticos que mejor resuma lo que suele ser la vida interna de los partidos cuando atraviesan etapas de pérdida de apoyo popular o cuando -peor todavía- se hallan en travesías de desierto. En países de tradición democrática formar parte de los cuadros de un partido es tener un empleo pero con contrato temporal.

Empleo temporal cuya renovación depende del éxito del partido en las diferentes convocatorias electorales. Son muchas las manos que aplauden al líder cuando gana elecciones porque muchas son las bocas que dependen de ese triunfo para seguir comiendo. También hay gente que entra en política bajo el impulso de un ideal, pero no son los más. El encantamiento suele ser pasajero: hasta que la realidad les abre los ojos. A partir de ahí, el objetivo es claro: permanecer. Garantizar la continuidad en el cargo .Es decir: conservar el empleo.

Digo esto a cuenta de noticias -que sin poner nombre a quienes se quejan- critican a Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, por su excesiva presencia en los medios. Son cargos medios que en las próximas elecciones aspiran a colocarse en alcaldías y concejalías los que se duelen de que la Prensa preste más atención a Sánchez que a ellos. No recuerdo crítica semejante cuando Felipe González era el líder indiscutible del socialismo español. Líder que ganaba elecciones y aseguraba empleo (político) a miles de correligionarios.

Sánchez lleva poco más de cien días al frente del partido y en los sondeos empieza a consolidar primeras páginas. No es poco en un tiempo como este en el que los "viejos partido" (el PSOE, entre ellos), arrastran mala fama y provocan rechazo por obra de los casos de corrupción. Ahora que la irrupción de Podemos ha desempolvado terminología y conceptos marxistas que creíamos depositados en el baúl de la Historia podríamos decir que quienes critican a Sánchez ¡por darse a conocer a las gentes más diversas! están haciendo "trabajo fraccional". Supongo que actúan así porque piensan que el suyo puede ser un liderazgo de transición. Algunos hablan mirando de reojo al Palacio de San Telmo de Sevilla. No acaban de ver que Sánchez les pueda garantizar la continuidad o el acceso a un empleo en los consistorios municipales. Tengo para mí que se equivocan: si Sánchez se compromete a recuperar y blindar las conquistas del Estado del bienestar, corta las ambigüedades del PSC en relación con la unidad de España y acierta con una política fiscal que no resulte confiscatoria para las clases medias, con él de candidato, el PSOE puede ganar las próximas elecciones. En ese escenario ,los críticos se fundirían con las sombras.

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