Publicado 24/11/2022 08:01

Fernando Jáuregui.- Black SuperThursday

MADRID, 24 Nov. (OTR/PRESS) -

No, este viernes no será negro para Pedro Sánchez. Será más bien de color rosáceo, porque irá precedido de este jueves, que tampoco va a ser black precisamente. En realidad, es un 'superjueves', en el que saca adelante los Presupuestos y la reforma del Código Penal en lo referente a la sedición con una relativamente confortable mayoría. Las alianzas establecidas por el sanchismo con Podemos, con los independentistas catalanes y vascos, con los nacionalistas y con alguna pequeña formación regional permiten a Sánchez encarar con bastante tranquilidad la recta final de la Legislatura, un año en el que por lógica -aunque la lógica en la política española va de capa caída- no debería tener tropezones en el Parlamento, aunque los tenga en otros ámbitos.

Sánchez es hombre afortunado. Todo le sale bien, aunque a costa de provocar incendios y de que las calderas están al borde de reventar. Desde las elecciones no ha perdido una sola votación importante en el Parlamento y reconozcamos que las 'cesiones' para sacar adelante los Presupuestos pueden haber sido políticamente enojosas -como quitar las competencias del tráfico a la Guardia Civil en Navarra--, pero no demasiado gravosas económicamente. Y siempre podrá argumentar que gobiernos anteriores también cedieron 'cosas' a los nacionalistas y separatistas a cambio de sus votos para sacar adelante las cuentas del Estado y otras leyes polémicas.

Lo que ocurre es que, a cambio de estas votaciones favorables, se me antoja que el Ejecutivo está abriendo demasiados cajones a la vez y no todos sabe con qué llenarlos (o vaciarlos) ni todos esos cajones acaban cerrando demasiado bien porque tienen defectos de fábrica. Tiene el equipo de fontaneros, a los ministros y al partido descoordinados, en parte porque ha abusado del presidencialismo y del 'quien se mueva no sale en la foto' y en parte también porque ha renunciado a tener un 'número dos' que le ayude y le salve de caer en los socavones. Las polémicas se suceden cual fogatas que no llegan a calcinar todo el terreno porque otro fuego hace que la intensidad de las llamas anteriores se aminore: vamos de pelea en pelea, de polémica en polémica, pasamos del tono amargo al agrio, a veces incluso se olvidan normas de cortesía parlamentaria.

Sánchez, no hay más que verle en las fotografías con mandatarios extranjeros de primer nivel, está encantado de haberse conocido. Desdeña el valor y el alcance de la oposición que puedan hacerle, cree aún en su victoria en las urnas y, en último caso, ya sabe que, si no, para él hay soluciones, o sea, cargos internacionales, aunque para su partido, y para el entramado que le acompaña, lo que pueda aguardar sea otra travesía del desierto. Eso, si todo sale mal. Que este jueves todo le va a salir bien, y lo mismo sea dicho sobre este fin de semana, cuando le entronizarán como presidente de la Internacional Socialista, que, aunque ahora esté algo devaluada, menos da una piedra.

En jornadas como la de este 'superjueves', llenas de espectáculo parlamentario y hasta futbolístico, Sánchez debería ser obligado a acompañarse, como los aurigas vencedores en el circo romano, de alguien advirtiéndole 'recuerda que eres mortal'. Aunque muchas veces los ganadores vencen, pero no convencen, y se imponen a sus rivales a golpe de suerte y trucos más que de argumentos. Y aquí, como en la carrera de Ben Hur contra Messala, en el circo (y en los Presupuestos) vale todo. Incluso destinar una partida presupuestaria, como acaban de concederle a Bildu, para que el circo sea en euskera. Total, qué más da; mientras no crezcan los payasos...

Contador