Fernando Jáuregui.- Los candidatos mudos

Actualizado 07/06/2014 12:00:25 CET

MADRID, 7 Jun. (OTR/PRESS) -

Estamos en un momento de aceleración histórica y quienes deberían encarnar el futuro guardan un silencio del pasado. Me refiero esta vez, en concreto, a los candidatos ya no sé si a ocupar la secretaría general del PSOE, o la cabecera de la lista para aspirar a La Moncloa o un digno y brillante, aunque no tan relumbrante, segundo lugar en otra lista con mayores probabilidades de éxito. Es el caso que ha estallado la polémica Monarquía-República, si es que polémica puede ser llamada, y los aspirantes a convertirse en líder de la oposición, Eduardo Madina, Carme Chacón, Pedro Sánchez y, en menor medida, Susana Díaz -que algo sí ha dicho, aunque poco--, han preferido pasar como de puntillas sobre el asunto. Como sobre otras cuestiones polémicas.

Y digo yo que acaso el ciudadano, sea sensible a ideas centroziquierdistas, abiertamente de izquierdas, centroderechistas o definitivamente de derechas, por hablar en términos convencionales, tiene derecho a saber qué opina todo aquel que aspira a representarle. Y, entes de decantarme por uno u otro, si es que al final puedo hacerlo, me gustaría saber qué piensa cada cual: ¿qué reformas hay que hacer en la Constitución? ¿Qué medidas para corregir desigualdades en la economía? ¿Hasta dónde un trato de favor a Cataluña, o nada de trato de favor? ¿Apoyará al futuro Felipe VI o hay que ponerse de perfil, dado el pasado republicano del partido de Pablo Iglesias -el fundador del PSOE, digo-? Y, ya que estamos, me encantaría conocer el pensamiento profundo de Chacón, Madina, Sánchez, Díaz y otros que pudieran surgir acerca de cómo profundizar en la democracia que tenemos, que buena falta va haciendo, qué reformas legales hay que introducir para abrir los partidos y los sindicatos, y las patronales, a la sociedad y ese largo etcétera que tantas veces repetimos y jamás nadie coge por los cuernos; 'regeneración', se llama el conjunto.

Hasta ahora, a los candidatos, cuando han accedido a hablarnos, les hemos escuchado evasivas, que lo están pensando, que lo que quieren es que voten todos los militantes, que Rubalcaba lo ha hecho mal, o regular, o bien. Pero no nos han hablado (suficientemente) de política, ni de economía, ni de la situación de España en el mundo. Ni del mundo, en general.

Confío en que en los próximos días hablen claro: si van a no a concurrir y en qué condiciones y que harán por el país, antes de que qué puede hacer el país por ellos. Nada les debemos, al menos nada les debemos aún y, en estas condiciones, me veo obligado a decir que el dimitido Rubalcaba parecía el mejor de todos, mientras nadie rompa su silencio y me demuestre -que alguna vez Susana Díaz estuvo a punto- lo contrario. A este paso, que no cuenten conmigo; no soy militante, ni, desde luego, lo seré. Ni veo a nadie tan atractivo en este elenco como para dar dos euros por meter una papeleta y votar a alguno de ellos como el mejor para encabezar una formación histórica que tanto tiene que hacer, debería hacer, por España. Y, por cierto, un día de estos les hablaré del silencio pertinaz de los cachorros, de esas Juventudes Socialistas incapaces de explicar a la sociedad por dónde caminan, no vaya a ser que se enfaden sus mayores. Madre mía...

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