Publicado 26/02/2024 08:00

Fernando Jáuregui.- Ha empezado la caza al presidente

MADRID, 26 Feb. (OTR/PRESS) -

Leer los periódicos de este domingo resultaba aleccionador: los había que señalaban la 'tormenta perfecta' que se abalanza sobre Sánchez; otros consideran que el presidente va "cuesta abajo"; otros, que atraviesa por un "calvario". Y un columnista importante escribía: "Si cae Sánchez, y antes o después sucederá...". Son días malos para el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE: los resultados de las elecciones gallegas, los reveses a la tramitación de la amnistía y ahora... Koldo. ¿O Ábalos? Ha empezado la cacería. Lo vamos a ver ya esta semana, aunque Pedro Sánchez es pieza mucho más difícil de cobrar de lo que se piensa en el Partido Popular, que ahora vive días de vino y rosas.

De momento, el PP ya ha preparado, para la sesión de control parlamentario del miércoles, una batería de preguntas al Gobierno y a su presidente que se van a centrar en el 'caso Koldo', pero mirando de reojo al mentor del guardaespaldas/comisionista, es decir, el ex ministro José Luis Ábalos, el hombre que tanto cooperó en 2017 a la resurrección política del entonces defenestrado Pedro Sánchez. Sí, Ábalos fue clave, junto con Josep Borrell y otros recompensados con altos cargos, en el regreso político del secretario general expulsado casi literalmente de Ferraz hace ocho años. Y ahora, no obstante, Sánchez se va a ver urgido a forzar la renuncia de Ábalos al escaño, en un intento de hacer olvidar un 'Koldogate' que el PP no va a abandonar tan fácilmente.

Yo diría que este, cuando ya se calibra lo que pueda suceder en las elecciones vascas y, sobre todo, en las europeas, es el gran momento de Feijóo, ayudado hasta por Trump cuando, junto al líder de Vox en las primarias en Maryland, aseguró este sábado que Santiago Abascal "será pronto el número uno del país" (o sea, España). Lo de Trump, el hombre cuyo retorno a la presidencia de Estados Unidos todos temen, es, claro, el abrazo del oso, aunque Abascal no parece comprenderlo. Sí lo entienden, me parece, en la sede de Génova, donde alientan ahora esperanzas 'sólidas' de alcanzar un resultado 'suficiente' en el País Vasco y 'excelente' en las europeas.

Queda por ver si Feijóo logra potenciar a su candidato en Euskadi, Javier de Andrés, el de más edad de todos los 'renovados' candidatos a la lehendakaritza en las formaciones que aspiran a tener representación en el Parlamento vasco. Mientras, en Ferraz, y también en Moncloa, confían en que las elecciones vascas del 21 de abril reconstruyan algo la maltrecha trayectoria electoral confirmada en las pasadas elecciones gallegas. El candidato socialista, Eneko Andueza, no ganará, claro; pero podría formar gobierno con el PNV, amenazado a su vez por la pujanza de Bildu.

Lo que ocurre es que el 'caso Koldo' ha irrumpido con fuerza y no queda mucho tiempo para solucionarlo antes de que cause un boquete irreparable en el casco del PSOE, ya bastante horadado por un debate sobre la amnistía (y sobre las relaciones con Puigdemont) que no todos sus votantes aceptan, y entonces el electorado socialista acentúe su decepción por cómo se conduce la nave de la gobernación.

Porque algunos sondeos con los que trabajan al menos dos 'estados mayores' de los partidos indican que el desgaste en el partido gobernante va a repercutir de manera muy directa sobre todo en las elecciones europeas de junio. Después, las elecciones catalanas y el probable fin de cualquier apoyo de Puigdemont (y de ERC) al Gobierno central. Así que el PSOE tiene que regenerarse rápida y eficazmente, porque los tiempos vienen duros y la caza, a cuenta del 'caso Koldo', se amplía a especies como el que fuera ministro de Sanidad cuando las mascarillas, Salvador Illa, candidato socialista en esas elecciones, en las que pretende alcanzar la presidencia de la Generalitat. O como Santos Cerdán, ahora discutido 'número tres' del PSOE y considerado cercano en su tiempo a la pareja maldita, Ábalos/Koldo.

¿Cómo deshacer el nudo gordiano? Pues como Alejandro Magno: cortando el nudo que se ha encallecido impidiendo deshacerlo con las manos. Ese, que puede durar días, semanas o meses, es el espectáculo que nos aguarda. El espectáculo de la caza del zorro.