José Cavero.- El debate de los grandes números.

Actualizado 20/10/2010 14:00:24 CET

MADRID, 20 Oct. (OTR/PRESS) -

El pleno del Congreso dio comienzo al mediodía de este martes al debate de totalidad de los Presupuestos Generales del estado para 2011, en una sesión en la que, de antemano, no estaban previstas otras sorpresas tras el acuerdo que el Gobierno ha conseguido con el PNV y Coalición Canaria para sacar adelante las cuentas y garantizar la estabilidad parlamentaria del resto de legislatura. Eso sí, había notable expectación por el tono del discurso de Mariano Rajoy, en cierto modo burlado por los acuerdos con los nacionalistas vascos y los canarios. El PSOE y el Gobierno ya no estaban solos contra todos, como le hubiera gustado proclamar al principal dirigente opositor a la hora de volver a reclamar elecciones generales anticipadas. Aún así, el proyecto de ley presupuestario presentado por el Ejecutivo se enfrenta a cinco enmiendas a la totalidad de siete partidos (PP, CiU, ERC, IU, ICV, el BNG y UPyD) que piden la devolución del texto, con la certeza de que ése no será el final previsible de un debate trascendente.

La oposición a las cuentas, provocada sobre todo por los recortes de gasto y por medidas concretas como la congelación de las pensiones, se plasmará en el debate pero no en la votación, porque el PSOE se ha asegurado el rechazo de las enmiendas con los votos de tales nacionalistas vascos y canarios. Unos votos que le han dado una extraordinaria tranquilidad, la del vencedor final. En cuanto al líder del PP, Mariano Rajoy, es evidente que ha evitado en los últimos meses marcar la agenda con propuestas polémicas o novedosas, y ha concentrado su estrategia de oposición en los debates parlamentarios, que siempre prepara a conciencia y utiliza para mostrar las debilidades del Ejecutivo sin concentrarse mucho en sus propuestas, tal y como hizo en el último debate sobre el estado de la Nación, en el que su mensaje más fuerte fue la petición de elecciones anticipadas. El líder de la oposición tiene en este debate una nueva ocasión estelar, tanto contra José Luis Rodríguez Zapatero, como contra Elena Salgado, la vicepresidenta económica, en el debate de Presupuestos.

Rajoy defenderá, como ha hecho cada año -antes contra Pedro Solbes-, la enmienda a la totalidad del PP. De nuevo ha preparado el debate con Pedro Arriola, su asesor principal, y donde más le gusta: en su casa en un barrio residencial fuera de Madrid. Rajoy ni siquiera reunió este lunes al Comité de Dirección, la cúpula del partido, para pedirle consejo. La cancelación de la reunión de los lunes -y de la rueda de prensa posterior- se está convirtiendo en algo cada vez más habitual. Pero consciente de que, en esta ocasión, el suyo era un discurso y unos planteamientos "de perdedor", por más que el PP se concentrara en un durísimo análisis de las cuentas del Gobierno y sobre todo en lanzar el mensaje de que la recuperación solo llegará de la mano del PP. A los populares les preocupa que se instale la idea en su electorado de que Zapatero ha rectificado y ahora ha entrado en la vía correcta. Rajoy rechazará que estos Presupuestos sean acertados, y se concentrará, sobre todo, en oponerse a la congelación de pensiones -cree que este discurso está haciendo mucho daño al Gobierno- y en criticar el recorte de inversiones que va a lastrar la recuperación.

Sin embargo, el líder del PP no entrará en el detalle de qué gastos recortaría. Será más adelante, con las enmiendas parciales, cuando el PP tenga que desvelar alguna de sus cartas. Los estrategas populares aseguraban, antes de escucharlo, que Rajoy apuntaría algunas líneas de por dónde cree él que habría que recortar, pero sin detallar. El líder del PP sí aprovechará para meter presión al PNV y Coalición Canaria -el primero aliado potencial del PP y el segundo socio de Gobierno- y exigirles en la Cámara que expliquen por qué se hacen "corresponsables" de esta política económica. No hay duda de que el PP y Rajoy mostrarán, en este capítulo de su intervención, la desilusión, y hasta la desolación, que le han causado esos dos apoyos conseguidos por Zapatero y que le han arruinado su propio discurso tanto como han elevado la moral a los socialistas y a Zapatero.