José Cavero.- El debate más duro.

Actualizado 14/07/2010 14:00:50 CET

MADRID, 14 Jul. (OTR/PRESS) -

Hay bastante coincidencia entre los analistas políticos, y los políticos mismos, en que nos hallamos en vísperas del que, con toda probabilidad, será el debate del estado de la Nación más duro y difícil para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de esta y la anterior legislatura. También son esas las previsiones "realistas" que hacen su entorno y en el Grupo Socialista para el debate que empieza este miércoles y que se prolongará hasta el jueves, y tendrá continuidad la próxima semana con la discusión y votación de resoluciones. El propio Zapatero, como Rajoy, parece que ya dedicaron buena parte del pasado fin de semana a preparar sus correspondientes intervenciones. Los contenidos fundamentales del discurso del presidente parecen ya preparados, aunque hasta el último momento se mantienen abiertos. Ayer no hubo reunión de la Ejecutiva del PSOE para ocuparse del debate y de la recepción en La Moncloa de la selección española de fútbol.

Se ha sabido que el jefe del Ejecutivo, en su primera intervención, lanzará un mensaje de unidad, posiblemente influido por el ambiente que ha dejado el triunfo de la Selección Nacional de Fútbol. Pero sin obviar los considerables problemas del momento y los que se avecinan, a las que se han añadido en los últimos días la protesta de los partidos catalanes por causa de la sentencia del Tribunal Constitucional. Pese a lo cual, asegura un análisis de El País que Zapatero pretende que el debate gire sobre el proceso de reformas que quiere impulsar hasta el final de la legislatura, con la crisis como fondo y el cambio de modelo productivo. Aunque el presidente no puede determinar la actuación de los demás, sí tiene la potestad de hacer el discurso inicial en el que lanzará su oferta de unidad y responsabilidad compartida. La innovación, la energía y las pensiones serán ejes centrales en la propuesta de pacto de Zapatero.

La política de innovación y desarrollo la propondrá como base esencial del modelo productivo que debería empezar a cuajar en España como alternativa a la construcción, un sector que llegó a suponer el 18 por ciento del PIB y que se pretende estabilizarse en un 8. Asimismo, propondrá un acuerdo en materia energética para reducir el consumo y ajustar las tarifas. El acuerdo ha empezado ya a fraguarse con el PP, en las conversaciones que mantienen el ministro Sebastián y el portavoz Montoro.

En cuanto a la reforma de las pensiones será otro de los proyectos al que Zapatero otorgará la máxima prioridad. El pasado lunes el presidente aseguró que "el Gobierno volcará sus esfuerzos" en sumar a los grupos parlamentarios en torno a la reforma laboral, del sistema financiero y de las pensiones. Las dos primeras reformas están ya en marcha, en tanto que los cambios en el sistema de pensiones están en discusión en la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo. Zapatero respetará el fin de este trabajo, que derivará en recomendaciones, para tratar después de acordar con los grupos una reforma de gran calado, y que "tiene que servir para varias generaciones", según ha dicho. La reforma de las pensiones, enviada por el Gobierno a la comisión, descansa sobre la subida de la edad de jubilación de 65 a 67 años. La media actual en España es de 63 años. El debate es el mismo en toda Europa. Hoy, el número de cotizantes activos de la Seguridad Social es de 10 frente a cinco pensionistas y, en 2050, al ritmo que marcha la pirámide demográfica, será de 10 frente a nueve.

Más cuestiones, Zapatero expondrá la necesidad de que la educación sea un tema de pacto, aunque es consciente de su dificultad, después de meses de negociaciones del ministro de Educación, Ángel Gabilondo, con el PP, que acabaron en ruptura. No incluirá en su primera intervención cambios en política fiscal. El presidente del Gobierno sitúa el debate de los impuestos en la negociación presupuestaria de 2011. No quiere que este debate se convierta en el de los impuestos, según señalan en su entorno. No obstante, los grupos minoritarios de la izquierda se lo demandarán.

En cuanto a Rajoy, ya en sus más recientes intervenciones públicas ha mostrado su disposición a hacer una "censura total" de lo que hace y promete Zapatero, y se sospecha que su discurso será de "enmienda total" y de puesta a disposición para sucederle al frente de otro gobierno. No se descarta que Rajoy haga públicos sus principales propósitos de actuación para la siguiente legislatura, cuyo comienzo querría anticipar sin esperar más tiempo...

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