Publicado 29/07/2022 08:00

Julia Navarro.- La honradez

MADRID, 29 Jul. (OTR/PRESS) -

Ha dejado dicho la ministra de Defensa, Margarita Robles, que está convencida de la honradez de José Griñán, de que no se ha llevado ni un euro de los famosos tristemente ERES que dieron paso a un escándalo político que ha tardado demasiados años, once, en sustanciarse en los tribunales y que aún no ha terminado su recorrido judicial.

Por mi parte estoy convencida, al igual que la ministra de Defensa, de la honradez de José Griñán y también lo estoy de la de Manuel Chaves. Conozco a ambos y sé que toda su trayectoria política ha estado encaminada al servicio de los ciudadanos, habrán tenido aciertos y errores, pero siempre desde la honradez en todas sus actuaciones.

Sin duda la puesta en marcha de los ERES fue una salida para paliar los efectos de una crisis que estaba haciendo estragos en el tejido laboral andaluz, de manera que el problema no es haber puesto en marcha los ERES sino en cómo se gestionaron, y es que la investigación judicial no deja dudas que en muchos casos terminaron favoreciendo en manos indebidas en función de intereses y afinidades políticas.

Once años después de comenzar el proceso judicial a cuenta de esa controvertida gestión, sin duda es un "mazazo" que el Tribunal Supremo haya ratificado las penas dictadas por la Audiencia Provincial de Sevilla sobre el caso de los ERES, que en el caso de José Griñán y el de otros acusados, conlleva pena de cárcel.

Así las cosas a José Griñán sólo le queda recurrir al Tribunal Constitucional y mientras el Alto Tribunal decide, que se suspenda su entrada en prisión.

José Griñán ha demostrado en todo momento que ha estado a disposición de la Justicia y por tanto no hay ningún atisbo de que vaya a eludir. Por tanto es de esperar que se le permita seguir en libertad hasta que el Tribunal Constitucional diga su última palabra sobre el caso.

Pero hay otros problemas de fondo que no deberíamos ignorar. Desde que se ha conocido la sentencia del Supremo, hay voces que destacan la adscripción ideológica de los jueces que han ratificado la condena de la Audiencia de Sevilla. Dos juezas de Jueces para la Democracia harán un voto particular porque defienden que en la actuación de Griñán no hubo malversación y si no hay malversación se desvanece la posibilidad de su entrada en prisión. Mientras que los otros tres jueces sí consideran, al igual que la Audiencia Provincial de Sevilla, que sí hubo malversación.

Como no soy jurista no me voy a meter en camisa de once varas, pero sí sobre el enorme daño que se viene haciendo, desde estamentos políticos, a la credibilidad de la Justicia. Que se hable con absoluto descaro de que cuando cambie la composición del Constitucional cambiarán el "tono" y "contenido" de las futuras sentencias, es un reconocimiento de que no se cree en la imparcialidad de los Tribunales, lo cual supone un desprestigio de la Justicia y, lo que es peor, nos llena de temor a los ciudadanos de a pie si nos ponemos a pensar que los casos judiciales se resuelven en una dirección u otra en función, no de la ley, sino de la ideología de los jueces.

También viene siendo una constante entre los partidos acudir a los tribunales para resolver cuestiones políticas o, para tratar de infligir un daño a la reputación de sus adversarios.

Es evidente que todos tenemos ideología, los jueces también, la cuestión de fondo es que debemos o deberíamos confiar en que su imparcialidad esté por encima de su ideología. Porque la función de un juez es aplicar la ley, ni más ni menos.

Pero sería ingenuo ignorar como en ocasiones se entremezcla la Justicia y la política, por no ir muy lejos ahí está como a Mariano Rajoy le costó la presidencia una moción de censura fundamentada en la corrupción, no de él, sino de su partido, y ahí continúa el caso GÜRTEL en los tribunales. Caso que al PSOE le viene sirviendo para acusar de corrupción generalizada a todo el PP y no dejar de pedir responsabilidades a sus dirigentes incluso a los que acaban de llegar.

Con el caso de los ERES ha sucedido otro tanto de lo mismo. Esa gestión controvertida del dinero público en los ERES ha servido al PP para señalar durante años al PSOE. Y así unos y otros se regodean en cuestionarse.

Al menos, hay que reconocerlo, Alberto Núñez Feijóo ha dicho que no piensa hacer leña de este caso. Esperemos que así sea, pero esperemos además que los políticos cejen en sus intentos de manosear la Justicia, no dividan a los jueces en buenos o malos en función de sus supuestas ideologías, y sobre todo respeten los procesos judiciales no queriendo sacar réditos políticos.

Claro que a lo mejor esto es como escribir una carta a los Reyes Magos.

Mientras tanto termino como empecé esta reflexión: estoy convencida de la honradez de Manuel Chaves y José Griñán, estoy convencida de que no se llevaron un euro de los ERES, estoy convencida de que su paso por la política, más allá de sus aciertos y errores, solo tuvo una finalidad y era la del servicio público.

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