Luis Del Val.- Gudaris de usar y tirar.

Publicado 09/12/2014 12:00:19CET

MADRID, 9 Dic. (OTR/PRESS) -

Llega el viejo asesino a su pueblo, después de veinte años en la cárcel, y le recibe un modesto comité, en el que hay algunos viejos amigos y unos pocos familiares. El concejal de Bildu le comenta que querían venir muchas otras personas, pero que ellos controlan para evitar acusaciones de exaltación al terrorismo, que hay que ser prudentes, y el viejo asesino, que cree que es un gudari, lo acepta.

En estas primeras horas todos es sorprendente y agradable. El pueblo está más limpio, parece más grande, y la sensación de recuperar la libertad es algo que inunda y abraza por dentro desde que abre los ojos hasta que se duerme, con esa conciencia tranquila con la que duermen los viejos asesinos.

Pasados unos días comienza a darse cuenta de que los de Bildu o los de Amaiur son gente, o muy joven, o que estaban bastante escondidos, cuando él se jugaba la vida poniendo bombas, secuestrando, o apretando el gatillo. Y, poco a poco, se va percatando de que son los que mandan, los que imponen una línea de discreción, los que le aconsejan que no se deje ver mucho en público, y, sobre todo, que no vaya al ayuntamiento, porque la oposición es muy suspicaz y les perjudicaría de cara a las próximas elecciones.

El viejo asesino, que no es tonto, va comprendiendo que su presencia es incómoda, que gracias a las bombas que puso y a los muertos que cosechó estos separatistas vascos están de concejales, de alcaldes y de diputados, pero que todos quieren pasar página, y que a estos nuevos políticos, que sólo han visto las pistolas en las películas, les produce demasiada fatiga tener que agradecerle los servicios prestados.

Más aún, los veteranos de ETA ya están aproximándose a Podemos, porque estos de Bildu no se juegan una concejalía por sacar más presos, cosa que les incomoda, les perturba y les quita votos. Y el viejo asesino siente por primera vez arrepentimiento. No por los muertos causados, sino por haber sido utilizado como un gilipollas.

Para leer más

OTR Press

Fermín Bocos

Optimismo en el PP

por Fermín Bocos

Pedro Calvo Hernando

El sueño de la independencia

por Pedro Calvo Hernando

Julia Navarro

Los otros catalanes

por Julia Navarro