Publicado 31/01/2014 12:00CET

Rosa Villacastín.- Gobernar de espaldas a los ciudadanos

MADRID, 31 Ene. (OTR/PRESS) -

Quienes argumentan que la mayoría obtenida por el Gobierno del PP en las pasadas elecciones generales y autonómicas le da la legitimidad para aprobar cualquier tipo de leyes, sin tener en cuenta la opinión de la oposición, y de amplias capas de la sociedad, se equivocan. Entre otras razones porque quien obliga a Maria Dolores de Cospedal a readmitir a los 700 funcionarios despedidos, a Ignacio González a paralizar la privatización y desmantelamiento de la Sanidad Pública, o a Ana Mato a dar marcha atrás después de haber quitado la tarjeta sanitaria a los emigrantes sin papeles, es la Justicia.

Un poder sobre el que se sustenta el Estado de Derecho, y que está demostrando que si no es totalmente independiente del Ejecutivo, si lo es para que las presiones que sufren algunos jueces caigan en saco roto. Y todo porque todavía queda gente decente capaz de enfrentarse al poder político para defender causas tan justas como las arriba mencionadas.

Si a la justicia hay que pedirle que dictamine arreglo a Derecho, a los políticos que no jueguen con la salud, la educación, y el estado de Bienestar de los ciudadanos. Esa misma gente a la que en época electoral abrazan, besan, prometen las mil y una alegría, y que cuando se sientan en la poltrona del poder olvidan con una facilidad pasmosa. E incluso insultan si cansados de vanas promesas, de decretos leyes que ponen en peligro su trabajo y calidad de vida, deciden echarse a la calle a protestar. Sin darse cuenta de que la protesta, la huelga, también esta recogida y amparada por la Constitución, por más que moleste al ministro de turno.

Gobernar de espaldas a los ciudadanos, sin molestarse en bajar a la arena publica, para entender qué está pasando, cuáles son sus problemas, sus angustias, sus miedos, puede ser rentable durante un tiempo, pero no todo el tiempo como bien sabe el presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González y su mano de hierro el ex consejero de Sanidad Fernández Lasquetty. Dos funcionarios que desde que terminaron la carrera no se han bajado del coche oficial, que han despreciado e insultado a los médicos que se manifestaban, a todo el cuerpo sanitario madrileño, a los representantes del PSOE y de IU por el solo hecho de interesarse en cámara parlamentaria por lo que estaba pasando en uno de los pilares más sensibles, el de la Sanidad Pública madrileña.

Estoy convencida que de protestas como la del Gamonal, 15M, marea verde, marea blanca, estudiantes, plataforma anti desahucios, y mujeres contra el aborto, el ejecutivo no aprenderá ninguna lección positiva. Ya que la mayoría de ellos están afectados por un virus que no tiene solución, el de la soberbia y la vanidad, que sólo se les curará cuando pierdan las elecciones.

Claro que para entonces son tantos los colectivos y las personas que se habrán quedado en el camino, tantos los damnificados -sobre todo niños, jóvenes, maduros, mujeres y mayores-, que ya no les quedaran fuerzas para acordarse de quién firmo tal o cual decreto ley.