Publicado 11/05/2016 12:05

Mi querida España...esta España mía, esta España nuestra

Oscar Gómez
ARCHIVO

   Por Óscar Gómez (OTR/PRESS)

"Mi querida España...

   ...esta España mía, esta España nuestra"

   Evangelina Sobredo, Cecilia. 1975. Del álbum 'Un Ramito de Violetas'.

   Corría el año 1974 cuando la conocí. Éramos muy jóvenes, los dos éramos ya autores de canciones y socios de la SGAE con apenas 23 años de edad, y apenas tuve tiempo más que de admirarla y disfrutar de sus composiciones, porque la puta parca se la llevó demasiado joven.

   Cecilia era rebelde, inspirada, ingeniosa, directa, rotunda y valiente.

   Sus únicos tres discos, aparecidos durante los últimos estertores del franquismo, denunciando el enfrentamiento irracional, estúpido y cainita de la guerra civil que no vivió pero que le dolía, las lacras sociales de la España acomodada y pija de los 70 y sus vivencias como amante apasionada y trotamundos a pesar de su corta edad, la convirtieron en un referente de la época que ha pasado definitivamente a la historia de la cultura popular de este país. No recuerdo ninguna cantautora tan potente como ella en los casi cuarenta años que llevo grabando cantores y

   canciones.

   Cecilia escribió muchas muy hermosas que han quedado grabadas en la memoria histórica de esta su querida España...a la que definió muy bien en una de ellas: "¿dónde están tus ojos, dónde están tus manos, dónde tu cabeza..." Descansa en paz mi recordada Eva, que sigues viva y latente en muchos corazones.

   Y tal y como ella cantó magistralmente (consulta YouTube si no la recuerdas), todo sigue igual. Nada ha cambiado. Es más, creo que ha empeorado el despiste de esta también mi querida España que, aunque no me vio nacer, es la tierra de mi abuelos, de mi madre, de mi mujer, de mis

   hijos y de mis nietos.

   Llevo ya muchos años contemplando con estupor, ira y tristeza como las dos Españas de la Sgae se miran a cara de perro, se engañan, se roban, se maltratan, se calumnian y se arrancan la piel a tiras sin posibilidad de entenderse, exactamente igual que las dos Españas reales, las que habitan

   el Parlamento, el Senado y las instituciones. Y a pesar de mi natural optimismo vital, cada día me parece más lejano e imposible el entendimiento.

   En la Sociedad de Autores, unos representan a los músicos, otros a los del cine y la tele, aquellos a los del teatro, y todos dicen que quieren defender los derechos de los creadores, pero mienten.

   En la España real, unos dicen que son Populares, otros Socialistas, los nuevos dicen que Pueden y otros, que representan a los Ciudadanos, pero todos mienten también.

   Solamente la ambición personal les mueve y les distorsiona la realidad de la definición de "bien común", que se supone debería ser la tarea de los que gobiernan cualquier sociedad sea del tamaño que sea.

   ¿Se puede entender que los autores, tantas veces vilipendiados por los poderes fácticos, por los ignorantes y por los piratas, no se unan para defender sus derechos antes las agresiones exteriores?

   ¿Se puede entender que los políticos, en quienes el pueblo confía entregándoles sus votos, no sean capaces de unirse para conseguir estabilidad económica, bienestar para ese pueblo y trabajar juntos por el progreso la justicia y libertad? La respuesta es un no rotundo. No se puede entender de ninguna manera.

   Y es por eso que surgen los dictadores. Esos seres mesiánicos que creen tener la solución a la arbitrariedad de los elegidos para gobernar, que traicionan las esperanzas de los votantes trabajando para ellos mismos, sus allegados y sus propios bolsillos. Joder..! ¿Qué hacemos los

   idiotas honestos, sencillos y humanos ante tanta basura?

   Voy a intentar responderme con la misma ingenuidad que ha presidido toda mi existencia: Estudiar, leer y escuchar a los sabios que hacen de sus obras y de su trabajo intelectual el alimento de sus vidas, perseguir el conocimiento y la cultura como pedestal para la convivencia, la tolerancia y la paz de los seres vivos y, en definitiva, luchar por todo eso desde sus foros, por pequeños que sean. Si, ya sé que la palabra "luchar" puede ser peyorativa (recuerdo una genial viñeta de aquellos prohibidos Playboys de mi adolescencia que rezaba: "fight for peace is like fucking for virginity"), pero contemplar un crimen en silencio, es ayudar a cometerlo...

   Colegas que dirigen la SGAE: ya está bien, carajo, ya está bien. Basta de mirarse el ombligo y pensar que los autores de éxito son torres que hay que tumbar y que los que empiezan son insignificantes. Basta ya de buscar refugio a sus insignificancias en el mangoneo y el "yo primero".

   Políticos de mi querida España: dejen de marearnos y manipularnos sin escrúpulos y siéntense a dialogar sin premisas inflexibles. Demuestren que el consenso es posible incluso con posiciones enfrentadas.

   Puede que pienses que este paralelismo entre mi SGAE y Las Cortes, que se me antoja tan autentico, sea una parida personal y subjetiva y te pido disculpas por ello, paciente lector, pero no puedo evitar mientras contemplo el desmadre de las dos sociedades de gestión que me afectan

   directamente, tararear con melancolía la misma vieja melodía de mi amada Cecilia: mi querida España, esa España viva, esa España muerta...

   Oscar Gómez es autor, compositor y productor artístico, miembro de la Junta Directiva de los Latin Grammy

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