31 de mayo de 2020
 
Actualizado 06/04/2020 15:54:18 +00:00 CET

La carga rápida en móviles Android: certificaciones, tecnologías de fabricantes y cargadores compatibles

Qualcomm Quick Charge 4+
Qualcomm Quick Charge 4+ - QUALCOMM
 

   MADRID, 6 Abr. (Portaltic/EP) -

   Ahora que el puerto USB tipo C se ha convertido en un estándar en el ecosistema de móviles Android, ha llegado un nuevo elemento para complicarlo todo: el intrincado panorama de los sistemas de carga rápida.

   En la actualidad conviven casi tantas tecnologías distintas como fabricantes, y a pesar de la existencia de certificaciones como las de Qualcomm o el Foro de implementadores USB, los usuarios se enfrentan a la dificultad de encontrar cargadores compatibles que carguen su móvil a la mayor velocidad posible.

   Aunque los móviles iPhone van aparte y usan el puerto Lightning -a pesar de la oposición del Parlamento Europeo, que busca armonizar los cargadores-, los móviles Android usan los puertos mini USB o USB tipo C, y estos últimos suelen ser los únicos con carga rápida.

   La carga rápida permite que las baterías de los dispositivos electrónicos como los móviles, cada vez con más capacidad y llegando a los 5.000 o 6.000 mAh en algunos casos, tarden minutos en cargarse y no horas.

CERTIFICACIÓN USB POWER DELIVERY 3.0

   Con el objetivo de proporcionar un marco común para los sistemas de carga, el Foro de implementadores de USB, la asociación que promueve la adopción y el avance del estándar USB, concede sus certificaciones USB Power Delivery desde 2012.

   Su último estándar, USB Power Delivery 3.0, data de 2018 y tiene como objetivo "incrementar la reutilización al permitir compartir cargadores con otros dispositivos con USB tipo C, así como reducir los residuos electrónicos", como recoge la asociación en un comunicado.

   Entre las funciones que garantiza el estándar se encuentra el suministro energético programable, que permite al teléfono manejar mejor la temperatura del dispositivo y del cargador durante la carga.

   Generalmente, los sistemas de carga rápida son aquellos que superan los 10 vatios de potencia (W), y USB Power Delivery 3.0 da soporte para hasta 100W de carga, con fuentes de energía de 5, 9, 15 o 20 voltios.

   La certificación también mejora en la información de carga detallada que son capaces de proporcionar tanto el dispositivo como el cargador, de manera que la potencia de carga pueda ser lo más alta posible, como explica el fabricante de cargadores Satechi.

   Esto incluye funciones como reportar errores en el dispositivo como el exceso de temperatura -que puede afectar a la carga-, de manera que el usuario reciba una notificación cuando suceda, o bien otros elementos que ralenticen el proceso.

   Desde la presentación de esta certificación hace dos años, solamente un teléfono la ha recibido: la gama Galaxy S20 de Samsung, como ha anunciado el Foro USB recientemente. La serie dispone de carga rápida de 25W, en los modelos estándar y S20 Plus, o de 45W en el modelo S20 Ultra más 'premium'.

QUALCOMM QUICK CHARGE 4+

   Al margen del Foro USB, la estadounidense Qualcomm es la responsable del principal ecosistema de tecnologías de carga rápida: Qualcomm Quick Charge, un modelo de eficiencia energética que funciona de forma conjunta con los procesadores Snapdragon.

   Esta solución está presente en la actualidad en 200 dispositivos electrónicos y 700 accesorios -desde móviles hasta visores de realidad virtual, pasando por altavoces inalámbricos y baterías portátiles-, lo que la convierte en "la solución de carga rápida más prevalente en la industria", según la empresa.

   Esta solución de Qualcomm cuenta ya con cuatro generaciones, siendo la más reciente Quick Charge 4+, lanzada en 2017. Este sistema permite cargar el 50 por ciento de la capacidad en 15 minutos, y añade tecnologías adicionales para extender la vida útil de la batería y mejorar la seguridad.

   Entre las funciones de Quick Charge 4+ se encuentran su capacidad para reducir la temperatura hasta tres grados, proporcionar una carga un 15 por ciento más rápida y hasta un 30 por ciento más eficiente en comparación con el sistema predecesor.

TECNOLOGÍAS PUNTERAS DEL MERCADO

   A medida que han aumentado las capacidades de las baterías de los teléfonos inteligentes, la mayoría de las marcas han ido desarrollando sus propios sistemas de carga rápida para sus dispositivos, al margen del Foro USB y Qualcomm.

   El fabricante chino Oppo cuenta con el sistema de carga rápida SuperVOOC de 65W, que utiliza desde el mes de septiembre de 2019 en su 'smartphone' Reno Ace -solo disponible en Asia- y que permite cargar una batería de 4.000 mAh en 30 minutos.

   Entre las soluciones de otras marcas se encuentra la carga rápida de 65W que utiliza el Xiaomi Mi 10 -obtiene 4.500 mAh en 45 minutos-, o la carga rápida de 80W que tendrá un nuevo móvil de Nubia, entre otros.

   El sistema más avanzado actualmente es la carga rápida de 100W en la que trabaja Xiaomi, que permite cargar del todo 4.000 mAh de capacidad en tan solo 17 minutos.

   El panorama se completa con otras tecnologías como Huawei SuperCharge o la carga adaptativa de Samsung (estas marcas no suelen usar procesadores Snapdragon ni Qualcomm Quick Charge), así como Motorola TurboPower, entre otros sistemas propietarios.

PROBLEMAS PARA EL USUARIO

   Ante la diversidad de soluciones, los usuarios tienen dos grandes problemas. El primero es que no todos los móviles se venden con cargadores que aprovechen el máximo de la carga rápida del dispositivo, lo que obliga al usuario a tener que comprar un cargador adicional si quiere tener esta función.

   Esto sucede en múltiples móviles actuales. Algunos ejemplos son el Samsung Galaxy Note10+ -a pesar de que su carga rápida es de 45W, el cargador que incluye es de 25W, como recoge GSMArena-, el Motorola One Action -admite carga de 15W, en la caja solo incluye uno de 10W- o el Redmi 8 de Xiaomi -de 18W, pero con cargador de 10W-.

   El otro problema es la falta de interoperabilidad de los cargadores. En los casos en que los cargadores usan tecnologías de carga rápida de marcas concretas no se garantiza que estos sean capaces de cargar de manera rápida móviles con otros sistemas.

   Para solucionar este problema y simplificar la situación para los usuarios, las certificaciones como USB Power Delivery y, en menor medida, Qualcomm Quick Charge, ofrecen una alternativa que sí garantiza la interoperabilidad y, con ello, ayuda a mitigar una situación compleja para el usuario.

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