MADRID 30 Ago. (Portaltic/EP) -
Tras el repentino cierre de 'Chatroulette' hace apenas una semana, el videochat ha vuelto con un nuevo aspecto que no supone grandes cambios en su diseño ni tampoco en sus usuarios habituales, entre los que sigue habiendo un gran número de exhibicionistas.
'Chatroulette' es un revolucionario servicio de videoconferencia aleatoria nacido en Rusia que, ideado por un joven moscovita de 17 años llamado Androy Ternovsky, se basa en el contacto entre personas por webcam de forma automática y aleatoria.
Una de las claves de la página es que utiliza la red flash P2P, de tal forma que las comunicaciones apenas utilizan el ancho de banda del servidor de Chatroulette.
Sin embargo, el peculiar servicio de chat, que se popularizó rápidamente entre los internautas, no tardó en llenarse de exhibicionistas. Así, aunque el chat dio lugar a experiencias creativas como la de un pianista que improvisaba ante la cámara, lo cierto es que muchos de sus usuarios lo emplearon para otros usos menos ortodoxos.
Sin embargo, según apuntó 'TechCrunch', éste no parece que fuera el motivo de su cierre hace menos de una semana con la promesa de que "lanzarían una nueva versión ese mismo día". La página web aseguraba que la verdadera razón del cese del portal era solucionar una agujero de seguridad que permitía a otro sitio, 'Chatroulette HOF', acceder a los datos de sus usuarios (un falló cuya solución aún no está confirmada).
Además, los fundadores han tardado algo más en cumplir su promesa y no ha sido hasta este lunes cuando se ha conocido la nueva versión --que aún no está del todo operativa.
La nueva página se ha lavado la cara, no obstante, los cambios no parecen demasiado significativos y se reducen a hacer el sitio aún más sencillo, aunque también menos intuitivo, y convertir al vídeo en protagonista, por delante del texto. Además, el botón 'Next' ha desaparecido y en su lugar aparece una barra, según recoge 'Portaltic' de 'Forbes'.
Sin embargo, estos cambios no parecen ser suficientes para librar al sitio de su estigma pornográfico al haberse poblado de exhibicionistas, principalmente, masculinos, que permanecen en la nueva versión.