Actualizado 30/11/2015 17:19 CET

Rainbow Six: Siege (análisis): acción táctica a largo plazo

   MADRID, 30 Nov. (David Soriano/Portaltic) -

   Rainbow Six: Siege es el último gran lanzamiento del año para una editora tan productiva como Ubisoft. Se trata de un juego más que llega con la vitola Tom Clancy, por lo que únicamente por eso uno sabe qué va a encontrar; acción y táctica militar. En esta ocasión, para ser aún más concretos, el juego se centrará en el control de miembros de Fuerzas y Cuerpos Especiales reales en labores antiterroristas. Algo muy de actualidad, lamentablemente.

   Rainbow Six: Siege está desarrollado con un planteamiento de tres pilares. Tres grandes apartados que son los que sustentan la experiencia. En primer lugar encontraremos las distintas situaciones de entrenamiento, un total de diez misiones más una extra que vienen a suplir la ausencia de campaña, modo historia o similares. Se trata de una serie de misiones "contra la máquina" en las que tenemos que completar una serie de objetivos y desafíos a la par que vamos conociendo las mecánicas del juego y el funcionamiento del arsenal de algunos agentes.

   Esta primera toma de contacto nos demostrará que Rainbow Six: Siege es un juego en el que hay que bajar el ritmo, dejar la adrenalina a un lado y optar por un acercamiento mucho más pausado para afrontar con garantías cada partida. Pese a que la IA enemiga nos dará ciertas concesiones como un retraso en la detección y una puntería con la que nos libraremos de algún que otro tiro, el hecho de que cada bala haga tanta pupa y que la salud no se regenere será un auténtico quebradero de cabeza. Y todo ello en el modo normal de dificultad de tres (normal, difícil y realista) que incluye.

   El segundo eje sobre el que está montada la experiencia de Rainbow Six: Siege es el llamado PvE. Para aquellos a quienes el término suene a chino, se trata de una serie de partidas multijugador cooperativas en las que podemos formar un escuadrón de cinco miembros de nuestro círculo de amigos o personas aleatorias para desafiar a otro equipo enemigo conformado por la IA. Es el lugar adecuado para poner a prueba nuestras tácticas de equipo, repartiendo roles entre las clases a escoger y de este modo cubriendo las espaldas al resto de compañeros.

MÁS DESAFIANTE EN COMPAÑÍA

   Llegados a este punto, conviene destacar una de las peculiaridades de Rainbow Six: Siege que vuelve el juego más desafiante cuando se juega en compañía. Hablamos de la recuperación del fuego amigo. Cada bala tiene que ser disparada con mesura y cordura, ya que si algún compañero se cruza en la trayectoria, su barra de vida se verá afectada. Esto hace que la comunicación tenga que ser primordial, por lo que se recomienda que este juego se lleve a cabo con auriculares y micrófono. Es precisamente una de las mayores satisfacciones si se juega Rainbow Six: Siege como se debe; saber que se han repartido roles y tareas a la perfección y que el fruto de una buena táctica se ve reflejado en el resultado de la partida. Del mismo modo, cuando se juega con desconocidos o no se puede optar a una buena comunicación por barreras lingüísticas o ausencia de periféricos para ello, la partida se vuelve demasiado caótica y acaba por frustrar al jugador.

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   Todas estas buenas o malas sensaciones se magnifican sobremanera cuando se da el salto al último y más exigente bloque de Rainbow Six: Siege: el PvP o multijugador por equipos de 5vs5. Conseguir recalar en un equipo de gente que no tiene miedo a que sus estadísticas se vean afectadas por el bien del equipo puede suponer la diferencia entre la victoria y la más aplastante de las derrotas.

   Una de las problemáticas que encontraremos -al menos con el contenido inicial- sería su escasez. Tal y como decíamos antes, hay 10 misiones a modo de entrenamiento que serán las que presenten los únicos diez mapas con los que cuenta ahora mismo este título. Además, la división de modos en cada uno de los pilares multijugador es siempre la misma: rehenes, bombas y acabar con la amenaza. Su poca variedad hace que las matemáticas no engañen y el número de combinaciones termine sabiendo a poco pasadas las primeras horas de juego. A su vez, los propios mapas varían mucho en extensión, haciendo que en ocasiones no sepamos dónde están los enemigos y nos tiremos valiosos minutos intentando localizarlos y que en otros muy pequeños directamente vayamos de una localización posible a otra en apenas segundos.

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   Algo más numerosa será la variedad de agentes que tendremos a nuestra disposición. Hasta un total de 20 distintos de cinco cuerpos policiales y militares reales: los SAS británicos, los FBI SWAT estadounidenses, los GIGN franceses, los Spetsnaz rusos y los GSG-9 alemanes. A su vez, los cuatro miembros por facción estarán divididos entre unidades ofensivas y defensivas, a los que accederemos según si en ese momento toca asediar al contrario o parapetarnos en una ubicación determinada a elegir dentro de una variedad de opciones en cada mapa. Una peculiaridad que tiene un juego como este es que en ningún equipo puede estar repetido un solo agente. Por ello, debemos ser el más rápido seleccionando a nuestro alter ego. Esto cobra especial importancia teniendo en cuenta que hay equipamientos (el de cada agente es único) que se sienten demasiado poderoso y por los que hay tortas al inicio de cada partida. El resto... pues se siente como relleno de apoyo para cuando se te han adelantado.

CONCLUSIÓN: PROYECTO A LARGO PLAZO

   El gran problema de Ubisoft Montreal es simplemente que el juego a fecha de salida parece demasiado pobre en contenido (algo que se irá solventando a partir de la primera temporada extra en enero), pero sobre todo en profundidad. No ofrece al usuario motivación para que vaya subiendo de nivel y esto se refleje en forma de posibles desbloqueos. Una vez que ha "comprado" todos los agentes no tiene más opciones de personalización o mejora en los distintos personajes. Esta sensación se acentúa aún más cuando la práctica totalidad de opciones de decoración se llevan a cabo con dinero real y micropagos. No consigue premiar al jugador que más horas dedica. Únicamente, éste irá adquriendo mayor maestría al ir conociendo mejor los entresijos de cada mapa y sus posibilidades, algo que como hemos dicho, de momento con el contenido que incluye el disco, no debería llevar muchas horas.

   Como proyecto a largo plazo que es, Rainbow Six: Siege mejorará en contenido al incluir en un futuro 8 nuevos agentes, mapas y modos de juego de manera totalmente gratuita, por lo que puede ser una buena opción dejar el juego en el tintero virtual y apostar por él cuando sea más completo.

   David Soriano es crítico de videojuegos. ¿Quieres ver su análisis en IGN España? Puedes encontrarlo en este enlace