BAEZA (JAÉN), 20 (EUROPA PRESS)
La miembro de la Fundació Desenvolupament Comunitari Genisa Prat San Román expuso hoy, en una ponencia en el curso 'Didáctica para el español como segunda lengua a inmigrantes', organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén), la importancia de los mediadores interculturales para acercar a inmigrantes y a profesionales de distintos ámbitos y lograr una "convivencia social sea pacífica, enriquecedora, agradable y positiva".
En este sentido, Prat explicó a los periodistas que "la sociedad solicita al mediador intercultural tanto en el ámbito social, sanitario, jurídico o laboral, ya que son éstos los aspectos fundamentales que preocupan a toda persona y, por lo tanto, no trabajan sólo el lenguaje, sino que se tiene en cuenta la cultura de las personas de fuera y todo lo que envuelve el contexto del que proceden".
El ámbito sanitario, por su parte, es uno de los más "complicados", según Prat, ya que requiere "mucha demanda de mediadores para encontrar una manera adecuada de llegar al entendimiento sin que derive en violencia simbólica, que es aquella que hace alusión a la violencia no ejercida directamente mediante la fuerza física, sino a través de la imposición por parte de los sujetos dominantes a otros sujetos dominados de una visión del mundo, de roles sociales, de las categorías cognitivas y de las estructuras mentales".
Así, Prat explicó que el primer paso que debe dar un mediador es "recapacitar sobre cuáles son sus puntos de vista, sus prejuicios, hasta donde pueden llegar las generalidades y, entonces, una vez que se está limpio, mirar al otro sin torpezas. De esta forma, añadió, el profesional se conoce a sí mismo, se pone en la situación del otro y piensa cómo actuaría en su situación".
Asimismo, indicó que es importante que se mire a cada familia, a cada inmigrante dentro de su contexto, porque "no hay un patrón a seguir con todos, cada situación tiene sus particularidades", además de concebir que "el hecho de que sean diferentes puede ser beneficioso para el país, porque se rompen las estructuras al acogerlos, se ponen en juego, y esto permite evolucionar".
Una muestra de este enriquecimiento se puede observar en los colegios, ejemplificó Prat, pues "al principio las madres marroquíes "no dejaban" que sus hijos se quedaran a almorzar en el comedor, por miedo a que tomaran cerdo o algún alimento prohibido para su cultura".
No obstante, apuntó con "el tiempo los colegios han conseguido diversificar los menús e indirectamente" y resaltó que "esta medida favoreció a todos los niños, porque se han incluido alimentos macrobióticos y para celíacos, que necesitan los niños independientemente del país de origen".