Pangolín expuesto para la venta. - JAVIER JUSTE / EBD-CSIC
MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -
El comercio de fauna silvestre en Guinea Ecuatorial involucra en la actualidad a 15 especies amenazadas y 8 casi amenazadas frente a las dos especies amenazadas que se comercializaban en 1990, según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Para llevar a cabo esta investigación, el equipo del CSIC se desplazó a Guinea Ecuatorial entre enero y marzo de 2025 y visitaron los mercados de Malabo, en la isla de Bioko, y de Bata, en la región continental, además de zonas rurales de todo el territorio, donde registraron los animales ofrecidos a la venta en carreteras y localidades.
En total, contabilizaron 2.783 individuos pertenecientes a al menos 56 especies de vertebrados terrestres, de los cuales el 94,2% se destinaba al consumo de carne, el 4,4% a usos medicinales o rituales y el 1,4% al comercio de mascotas. Las especies amenazadas o casi amenazadas representan el 41% de todas las registradas y suponen el 21% de los individuos contabilizados. Entre ellas figuran el elefante de bosque, el gorila occidental, el chimpancé, varias especies de pangolines y el loro gris africano.
"Lo más preocupante no es solo el volumen de fauna comercializada, sino el deterioro en el estado de conservación de las especies implicadas", ha señalado el investigador de la EBD-CSIC, Pedro Romero.
AUMENTO DEL COMERCIO DE PANGOLINES
Uno de los resultados que el estudio destaca es el aumento del comercio de pangolines. Estos mamíferos, presentes en África y Asia y con todas sus especies actualmente amenazadas, representaban menos del 2% de los individuos vendidos en los mercados urbanos en 1990. En 2025 alcanzan el 6,5% en el mercado de Bata y el 10,7% en el de Malabo, según advierte el CSIC.
Según los datos del CSIC, en las zonas rurales continentales la proporción de pangolines ofrecidos a la venta cuadruplica la registrada en el mercado urbano de Bata. "Si bien algunas especies abundantes podrían soportar cierto nivel de aprovechamiento, la caza continuada de primates, pangolines y grandes mamíferos plantea serias dudas sobre su sostenibilidad", ha expresado el investigador del MNCN-CSIC Íñigo Palacios-Martínez.
Asimismo, el estudio señala de que, comparado con hace 35 años, se venden menos primates y grandes ungulados, y más reptiles, aves, carnívoros y pangolines. "Esto podría indicar que las poblaciones de algunas especies que se cazaban tradicionalmente han disminuido y, o su caza está más perseguida por las autoridades locales, y están siendo sustituidas por otras con mayor disponibilidad", explica el estudio.
Por otra parte, el análisis económico incluido en la investigación ha revelado que los precios en el mercado urbano de Bata son, de media, el doble que en las zonas rurales, y que las especies amenazadas alcanzan precios "significativamente" más altos. En comparación con datos de 2003, los precios de varias especies han aumentado más del doble en dos décadas, con incrementos mayores en las especies amenazadas.
"Los precios más altos de las especies amenazadas sugieren que se están volviendo más escasas o más valoradas, lo que puede incrementar aún más la presión sobre ellas", ha explicado el investigador de la EBD-CSIC, José Luis Tella.
Aunque la legislación nacional de Guinea Ecuatorial prohíbe la caza de varias de estas especies, el estudio constata que continúan vendiéndose abiertamente en mercados y carreteras. El equipo investigador ha subrayado la necesidad de "mejorar la vigilancia" y de poner en marcha campañas educativas dirigidas a reducir la demanda de carne de especies amenazadas, así como de promover alternativas alimentarias asequibles como la carne de pollo.