Restaurar las zonas improductivas con plantas silvestres y mantener la cubierta herbácea, claves para los olivares

Publicado 13/05/2019 12:37:12CET

   MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -

   Restaurar las zonas improductivas con plantas silvestres y mantener la cubierta herbácea son claves para mantener y recuperar la biodiversidad de los olivares españoles, según el artículo científico 'Moderación por el paisaje de los efectos del manejo de las cubiertas herbáceas sobre la biodiversidad del olivar', publicado en la revista Agriculture, Ecosystems and Environment en el marco del proyecto de SEO/BirdLife 'Olivares vivos'.

   Además, la ONG ha lanzado la publicación 'Buenas malas hierbas del olivar', que subraya el valor de las plantas silvestres en los olivares para mejorar la fertilidad de los suelos agrícolas, evitar la erosión e incrementar la biodiversidad.

   La publicación destaca varias técnicas de gestión de la cubierta herbácea que aumentan su sostenibilidad y rentabilidad y recoge el testimonio de olivareros que aprovechan los servicios ecosistémicos.

   Así, amapolas, jaramagos, ajoporros, hinojos, ortigas, manzanillas, esparragueras, olivardas o borrajas han sido tradicionalmente plantas que han acompañado a los olivos en el campo. Muchas se han comido, otras se emplearon con fines medicinales, las hay que son forrajeras, otras que fijan nitrógeno o incluso que actúan como fungicidas o insecticidas. Son las plantas arvenses (plantas silvestres que crecen en los campos de cultivo) que mejoran la estructura y fertilidad del suelo, el verdadero capital del agricultor, evitan la erosión e incrementan la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos para la agricultura.

   Con la campaña, la ONG quiere "desmitificar" los prejuicios y percepciones contra las plantas silvestres e informar a los olivareros, precisamente de los beneficios reales derivados de una gestión adecuada de la cubierta herbácea.

   La gestión de la cubierta herbácea, según la ONG, ofrece ventajas como la reducción de la erosión, la fertilización natural de las leguminosas, que fijan en el suelo el nitrógeno atmosférico o el mantenimiento de la biodiversidad, a otras menos conocidas.

   Entre estas últimas, la publicación destaca los servicios ecosistémicos que generan plantas arvenses relacionadas con el control de plagas y enfermedades del olivar. Por ejemplo, la presencia de la olivarda (Dittrichia viscosa) en zonas improductivas de los olivares aumenta la densidad de predadores de larvas de la mosca del olivo (la principal plaga del olivar y que ocasiona daños significativos en la producción y en la calidad del aceite de oliva), o los beneficios de crucíferas como la mostaza blanca (Sinapis alba) o el jaramago (Diplotaxis virgata), que actúan como fumigadores biológicos del hongo Verticillium dahliae, que causa la verticilosis y que está matando a miles de olivos.

   La publicación analiza también la importancia que estas plantas tuvieron en la cultura rural, sus utilidades y las vivencias de personas que conocieron los olivares multifuncionales que daban "mucho más que aceitunas".

   "Las injustamente llamadas malas hierbas quitaron el hambre en época de escasez y fueron habituales en la cocina del mundo rural", según relatan Aurelia, Antonio, Manuel, Carmelo, para quienes el uso de las plantas como alimentos formaron parte de sus vidas. Un uso casi extinto y que ahora reivindican cocineros de prestigio, que han descubierto en las "malas hierbas" un tesoro culinario.

   La publicación incluye un listado de especies que tradicionalmente han crecido en los olivares y han tenido un uso alimenticio o medicinal. Entre ellas figuran algunas comunes como los espárragos trigueros o las acelgas silvestres, pasando por la manzanilla o la amapola, y que ahora son difíciles de encontrar en los olivares debido a la intensificación agraria.

   El coordinador del proyecto Life Olivares Vivos y delegado de SEO/BirdLife en Andalucía, Jose Eugenio Gutiérrez, ha manifestado que la ONG quiere impulsar un cambio en la visión del olivicultor hacia las plantas arvenses e invita a aquellos que aún no lo han hecho a seguir la senda de algunos de ellos que cada vez están más satisfechos con las cubiertas herbáceas de sus olivares.

   "Con los conocimientos disponibles, y tal y como ha demostrado la ciencia, cultivar el olivar manteniendo el suelo desnudo todo el año, abusando del uso de herbicidas o del laboreo, es un modelo de olivicultura caduco y trasnochado, por insostenible", ha sentenciado.

   Parra Gutiérrez, esta información debería servir para introducir una componente ambiental en la política agraria del olivar, porque ahora ya se dispone de una base científica para saber qué actuaciones recuperan la biodiversidad y las medidas más efectivas que deberían tenerse en cuenta para diseñar las medidas agroambientales y el pago por servicios ambientales.

Contador

Para leer más