Publicado 02/07/2016 03:49CET

Los 180 expedicionarios de la Ruta BBVA recalan en tierra de cocodrilos en su primera escala en América

Primera escala en América de la Ruta BBVA
RUTA BBVA

RÍO LAGARTO (MÉXICO), 2 Jul. (De la enviada especial de EUROPA PRESS, Ana Moreno) -

Los 180 jóvenes expedicionarios que participan este año en la Ruta BBVA han iniciado ya su periplo por tierras mexicanas, y lo han hecho recalando en el Caribe, en la península de Yucatán, tierra de los antiguos mayas, pero también tierra de pescadores y de cocodrilos.

La expedición de este año comenzó oficialmente el pasado miércoles, 29 de junio, cuando los 'ruteros' de 17 países de América Latina, España y Portugal se pusieron en marcha para reunirse en Río Lagartos, un pequeño pueblecito de pescadores situado a unos 250 kilómetros al oeste de Cancún.

Pero no fue hasta el día 30 por la noche cuando la Ruta BBVA, antigua Ruta Quetzal, comenzó verdaderamente su andadura con la llegada de los 40 expedicionarios españoles que aún faltaban por llegar. Después de casi 24 horas de viaje, en las que tuvieron que coger dos aviones y un autobús, la XXXI edición de la aventura que ideó Miguel de la Quadra Salcedo empezó a andar.

MERO Y CHAC-CHÍ

Antes de zambullirse en el mundo y la cultura mayas, los 'ruteros', que al igual que el año pasado tienen entre 18 y 19 años y por tanto son universitarios, han conocido el modo de vida de Río Lagartos, la pesca, sobre todo de mero y chac-chí (una especie típica de la zona), y han podido comprobar ellos mismos el sacrificio que conlleva pasando una mañana con un grupo de pescadores.

Bajo el calor sofocante del Caribe, con un altísimo grado de humedad, los 180 jóvenes se han dirigido a la Granja de Cocodrilos 'Itzamkanac', que en lenguaje antiguo significa 'el lugar de la casa del lagarto', un criadero de cocodrilos de pantano o moreletis.

Este criadero es gestionado por un grupo de 10 personas a modo de cooperativa y sin ayudas públicas de ningún tipo. Según explica Elmy Marfil, tesorera de la cooperativa y responsable de la unidad de conservación de la granja, el criadero se puso en marcha hace cuatro años, con 25 hembras y 5 machos de este tipo de cocodrilos comprados en Puerto del Carmen con el objetivo puesto en la comercialización del mismo a través de la venta de su carne, su esqueleto o su piel.

Pero hacen falta seis años de crianza de un cocodrilo de pantano para que su carne y su piel sean considerados de calidad, por lo que mientras tanto la cooperativa está explotando el criadero como lugar turístico y de divulgación.

Actualmente cuentan con más de 350 ejemplares y los responsables de la cooperativa aún no han sacrificado ninguno. Elmy Martín calcula que en un par de años podrán comenzar a explotar la carne, la piel y el esqueleto de los animales adultos que ya midan entre 1,40 y 1,45 metros de largo y entre 30 y 35 centímetros de ancho.

ENTRE 20 Y 24 EUROS EL KILO DE CARNE DE COCODRILO

Según la tesorera de la cooperativa, el kilo de carne de cocodrilo ronda los 400 ó 500 pesos (entre 20 y 24 euros, aproximadamente) y de un solo ejemplar se pueden sacar entre cuatro y cinco kilos de carne.

El esqueleto de este animal también es muy demandado y en la cooperativa se plantean incluso asistir a algún curso de taxidermia para sacar rendimiento también de los ejemplares que fallezcan por causas naturales.

Y hasta que se consigue todo esto, el turismo no deja de llegar. A lo largo de todo el año, la granja recibe la visita de numerosos centros escolares, pero también de turistas nacionales y extranjeros: Semana Santa y los meses de julio, agosto y diciembre son los más demandados.

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