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MADRID 2 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre, ha vuelto a cometer 38 años después un acto cismático, que les separara del Papa y de la comunión con la Iglesia de Roma al consagrar obispos sin el mandato pontificio y en contra de la voluntad, en este último caso, de León XIV.
La escisión ocurrida el pasado 1 de julio tiene consecuencias no solo para los obispos y sacerdotes lefebvrianos, sino para todos los fieles, dado que, como se afirma en la Nota Explicativa del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal administran ilícitamente los sacramentos, y que el sacramento de la penitencia administrado por ellos y los matrimonios asistidos por ellos son inválidos.
Según recuerda Andrea Tornelli en Vatican News, el cisma de los lefebvrianos se repite 38 años después a pesar de los esfuerzos de San Pablo VI y San Juan Pablo II, la decisión de revocar la excomunión impuesta por Benedicto XVI y las facultades otorgadas por Francisco, con las consagraciones ilícitas realizadas en contra de la voluntad del Papa este miércoles en Econe (Suiza).
La Fraternidad de San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre que, durante el Concilio Vaticano II, fue uno de los miembros de la minoría que se oponía a algunas de las reformas. Sin embargo, este prelado sí firmó la Constitución sobre la Liturgia (Sacrosanctum Concilium) y la Declaración sobre la Libertad Religiosa (Dignitatis Humanae). Incluso celebró la Misa de 1965, que contenía las primeras reformas litúrgicas, aún experimentales.
SEMINARIO PROPIO Y RECONOCIMIENTO EPISCOPAL
Tras fundar la compañía, que contaba con su propio seminario en Écône, en la diócesis suiza de Friburgo -donde este miércoles se llevaron a cabo las consagraciones ilícitas- y con el reconocimiento del obispo diocesano, François Charrière, Lefebvre se negó a celebrar según el nuevo Misal Romano y ya en 1974, definió los cambios del Concilio Vaticano II como "innovaciones destructivas para la Iglesia".
Tras estas declaración, la diócesis retiró su reconocimiento a la Fraternidad Sacerdotal, pero la Santa Sede buscó el diálogo con el arzobispo. Pablo VI instituyó una comisión para escuchar sus peticiones y, en 1975, y pidió tres veces a Lefebvre que cerrara el seminario de Écône y que no realizara nuevas ordenaciones sacerdotales. Finalmente, Lefebvre fue suspendido 'a divinis', lo que le impedía administrar sacramentos y celebrar misa.
Sin embargo, en agosto de ese mismo año, presidió la misa que para entonces había sido prohibida ante 10.000 fieles y 400 periodistas. En septiembre de 1976, Lefebvre fue recibido en audiencia por el Papa en Castel Gandolfo, aunque no se llegó a ningún acuerdo con Pablo VI.
LA NEGOCIACIONES CON RATZINGER
Tras la elección de Juan Pablo II, el 18 de noviembre de 1978, el arzobispo fue recibido en audiencia y en 1980 le dirigió una carta en la que se adhería al Pontífice y negaba sus acusaciones a la misa posconciliar. El entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, junto con el secretario del Dicasterio, el arzobispo Alberto Bovone, dirigió personalmente las negociaciones con Lefebvre. Ratzinger logró firmar un protocolo doctrinal común con el obispo tradicionalista en 1988 en el que los lefebvrianos prometían ser siempre fieles a la Iglesia Católica y al Romano Pontífice.
Sin embargo, el 6 de mayo de 1988, el obispo francés interrumpió las negociaciones, reconsideró su postura e informó en privado a Ratzinger de su intención de consagrar nuevos obispos el 30 de junio. El 2 de junio, Lefebvre escribió a Juan Pablo II, informándole de que él y sus seguidores esperarían un momento más propicio para el retorno de Roma. Veinticuatro horas antes de las consagraciones, Ratzinger envió un telegrama al arzobispo pidiéndole que asistiera a Roma y desistiera de las ordenaciones.
Aún así, el 30 de junio, asistido por el anciano prelado brasileño de la diócesis de Campos, Antonio de Castro Mayer, ordenó obispos a cuatro sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal: Bernard Fellay, el español Alfonso de Galarreta, Richard Williamson y Bernard Tissier de Mallerais. El 1 de julio, los consagrantes y los consagrados fueron sometidos a excomunión 'latae sententiae' (pena automática) por haber cometido un acto cismático.
Aunque ese mismo año Ratzinger alcanzó un acuerdo doctrinal con los tradicionalistas de Écône, este fue anulado por problemas prácticos. El intento de reconciliación con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se reanudó en agosto del año 2000. Los contactos continuaron e intensificaron tras la elección de Benedicto XVI, quien, con dos decisiones tomadas en un lapso de dos años, atendió las demandas de los tradicionalistas. El 7 de julio de 2007, publicó el Motu Proprio Summorum Pontificum, que liberalizó el uso del Misal Romano de 1962, anterior al Concilio Vaticano II y considerado una forma extraordinaria de la liturgia de la Iglesia Católica de Rito Latino. Y el 24 de enero de 2009, revocó unilateralmente la excomunión de 1988 de los cuatro obispos consagrados ilícitamente por Lefebvre.
Sin embargo, la publicación de la decisión coincidió con la emisión de una entrevista con uno de los obispos lefebvrianos cuya excomunión había sido revocada, Richard Williamson, quien, en declaraciones a una emisora sueca el noviembre anterior, durante su estancia en Alemania, había negado el exterminio de judíos en las cámaras de gas por los nazis.
NUEVO INTENTO EN 2011
En septiembre de 2011, la Santa Sede presentó un breve documento solicitando la firma de los lefebvrianos: profesión de fe, sumisión religiosa al Papa y auténtico magisterio. Pero este intento también fracasó.
En los años siguientes, se dejaron de lado los preámbulos doctrinales y se exploraron soluciones canónicas -como la administración apostólica o la prelatura personal-, pero el obispo Fellay, entonces superior de los lefebvrianos, dejó claro que la Fraternidad Sacerdotal no buscaba principalmente el reconocimiento canónico.
LAS MEDIDAS DE FRANCISCO
Con motivo del Jubileo de la Misericordia en 2016, el Papa Francisco otorgó a los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal facultades especiales para escuchar confesiones y absolver válidamente a los fieles. Esta medida, destinada a unir a los fieles, se extendió de forma permanente más allá del Año Santo Extraordinario mediante la Carta Apostólica Misericordia et misera.
Si bien la excomunión de sus obispos ya se había levantado en 2009, los sacerdotes lefebvrianos continuaban ejerciendo sin el marco oficial de la jurisdicción ordinaria de la Iglesia Católica Romana. Con este acto, Francisco pretendía abrir el diálogo y la reconciliación pastoral.
Ya con León XIV, 38 años después del primer acto cismático, el 2 de febrero de 2026, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X anunció la consagración de nuevos obispos el 1 de julio, que se consumaron este miércoles, a pesar de los reiterados llamamientos y advertencias para que no procedieran con las nuevas ordenaciones episcopales.
"Ciertamente, la división entre los cristianos siempre es un punto doloroso, pero se niegan a aceptar ciertos elementos fundamentales de la Iglesia, empezando por varios puntos del Concilio Vaticano II. Si toman esa decisión, lo lamento, pero debemos seguir adelante", advirtió Robert Prevost meses antes de que se consumara el cisma.