Consejos para no desperdiciar comida

Actualizado 18/01/2018 17:56:28 CET
Claves para un consumo alimentario responsable
MINISTERIO DE AGRICULTURA

MADRID, 19 Jul. (Ediziones) -

Un tercio de la producción alimentaria mundial se desperdicia, lo que permitiría alimentar a 2.000 millones de personas. Mientras tanto, casi 1.000 millones de personas no tienen acceso a una nutrición suficiente. Son datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España en la 'Guía práctica para el consumidor: cómo reducir el desperdicio alimentario'.

La Unión Europea calcula que del totoal de comida que se tira a la basura, el hogar es responsable de un 42% y, para reducir estas cifras, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) reclama una ley contra el desperdicio alimentario similares a las ya aprobadas en otros países de la UE como Italia o Francia.


Esta norma recogería la prohibición de cualquier práctica que implique estropear alimentos, el incentivo de las donaciones de comida mediante beneficios fiscales o la presencia de fechas de caducidad que sigan criterios de calidad y no intereses económicos son algunos de los puntos que, según la OCU, debería recoger esta ley.

Aparte de las evidentes cuestiones éticas que conllevan el despilfarro de comida, también supone un importante impacto en el medio ambiente y una enorme pérdida de recursos naturales. Millones de litros de agua y miles de hectáreas de cultivo se invierten en la producción de alimentos al año que, en el caso de que no se consuman, suponen una gasto inútil.

CONSEJOS PARA PREVENIR EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS

1. Elabora una auditoría casera para ser consciente de cómo estás gestionando sus recursos alimentarios. Existe una  tabla con la que te resultará más facil realizar el seguimiento y saber la cantidad exacta de alimentos que desperdicias cada día.

2. Planifica el menú semanal haciendo una lista mientras se revisas la despensa y el frigorífico, consume primero los productos más antiguos y cocina y compra sólo lo necesario. Aplicaciones para móviles como 'Out of milk' o 'Buy me pie' pueden ayudar a realizar una compra realmente efectiva.

3. Recurre con más frecuencia a la dieta mediterránea en la que predominan productos locales y de temporada. En verano es recomendable consumir frutas como el aguacate, la ciruela y el melocotón, verduras como la calabaza, la zanahoria y el pepino y pescados como el abadejo, el chicharro y la merluza.

4. Coloca los alimentos cocinados en la parte más alta del frigorífico, las frutas y verduras en los cajones de la parte más baja y en el centro los productos lácteos. Para los productos en estado de descongelación conviene reservar los estantes inferiores. De esta manera se consigue mantener la comida en perfecto estado el mayor tiempo posible.

5. Distingue entre conceptos como 'fecha de caducidad' y 'consumo preferente'. La diferencia reside en que una vez superada la fecha de caducidad no se puede consumir el alimento de forma segura y, después de la fecha de consumo preferente, simplemente no se garantiza que el producto conserve la calidad prevista. Por tanto, que el producto haya superado la fecha de consumo preferente no supone un peligro para la salud del consumidor.

6. Separa los residuos en plástico, material orgánico, vidrio y papel es básico para contribuir a un reciclaje efectivo. No obstante, conviene tener en cuenta ciertos detalles: el contenedor amarillo es solo para envases y envoltorios, en el contenedor azul no se deben depositar pañales, y evitar cristales, espejos y bombillas es fundamental en el contenedor verde.

7. Elabora abonos con los residuos orgánicos que se generen en el hogar. Con restos de frutas, bolsas de infusiones o posos de café se puede realizar un compost para el jardín.

8. Aprovecha las sobras de forma apetecible, platos como sushi de cocido y sorbete de frutas escarchadas son algunos de los platos que se pueden realizar para contribuir al consumo responsable de forma creativa.