BARCELONA 26 Ene. (EUROPA PRESS) -
Comedores sociales y centros escolares de Barcelona se ven obligados a tirar la comida que les sobra, a pesar de no estar caducada ni en malas condiciones, por exigencia de las administraciones sanitarias, según explicó a Europa Press la responsable de Hostelería de UGT, Maria Eugenia Leal.
Leal explicó que en los comedores sociales se hacen una cantidad de menús concreta pero si no acuden todas las personas previstas, todos los menús restantes se tiran a la basura. "Se te revuelven las tripas", lamentó.
Esta misma situación se da en centros escolares y, según su experiencia, en uno de estos centros en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), donde ella trabaja, el pasado viernes se tuvieron que tirar más de 70 raciones de tortilla y unas 30 de marmitako.
"Si viene Sanidad y ve en la nevera algo del día anterior te crujen", dijo. Otro de los ejemplos que relató es que en ocasiones los centros no avisan de que una determinada clase estará de excursión y los menús que correspondían a estos alumnos se tienen que tirar. Leal explicó que tiene prohibido repartirse esta comida entre los trabajadores.
SOBRA COMIDA EN LA T-1
Otro de los sitios donde se da esta situación es la Terminal 1 del Aeropuerto de El Prat (Barcelona), donde los establecimientos de restauración también deben tirar la comida que les sobra para evitar riesgos sanitarios, a pesar de que esa comida podría consumirse aún en ese momento.
Leal señaló que en este caso el problema es que hace poco que la terminal funciona al cien por cien, por lo que es necesario un "proceso de rodaje" para conocer los flujos de pasajeros y poder prever mejor qué provisiones necesitan.
La responsable de Hostelería del sindicato defendió que los establecimientos no están de acuerdo con tirar la comida pero que se ven obligados a hacerlo. Añadió que no ocurre lo mismo en todos los establecimientos, sino en aquellos que tienen bocadillos envasados o ensaladas que contienen por ejemplo salsas. "No les disculpo pero Sanidad obliga", declaró.
Esta comida sobrante podría ir a parar a entidades que la repartiesen entre los más necesitados, pero Leal señaló que el hecho de que el aeropuerto cierre a medianoche dificulta la labor ya que la mayoría son ONG que trabajan con voluntarios.
Leal lamentó que se den estas situaciones, más aún en un momento como el actual de crisis económica en el que aumentan las personas necesitadas.