Actualizado 28/06/2007 13:52 CET

Los dos supervivientes cántabros del holocausto nazi dicen que su "único deseo es que no se vuelva a repetir nunca más"

"Es la primera vez que en Cantabria se hace un recibimiento con dignidad" a las víctimas de Mauthausen, dice el hijo de una víctima

SANTANDER, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los últimos supervivientes cántabros del campo de concentración de Mauthausen, Ramiro Santisteban y Lázaro Nates, afirmaron hoy, durante el homenaje que el Parlamento de Cantabria realizó en su honor, que su "único deseo es que no se vuelva a repetir nunca más".

En opinión del presidente del Parlamento, Miguel Ángel Palacio, la única manera que tiene Europa de "reparar su horrendo pasado" es "consolidarse" como un "potente espacio de paz, justicia y libertad", y puso como ejemplo el espíritu del nuevo Tratado Europeo.

Es necesario "crear acuerdos y avanzar en el multilateralismo", prosiguió. Hay que "extender valores humanos" para de este modo llegar a convenios y todo ello mediante el "respeto a los derechos humanos".

Ramiro y Lázaro "fueron víctimas de la mayor injusticia del siglo XX", lamentó Palacio. A través de ellos se recuerda también a todos aquellos que "lucharon y sufrieron por la paz, la justicia, la libertad, la tolerancia, la igualdad", añadió.

"Son monumentos humanos vivos y como tal los respetamos", resaltó Palacio, quien además explicó que "su supervivencia nos alerta respecto al futuro".

Por su parte, Santisteban y Nates, muy emocionados, agradecieron este recibimiento en memoria de aquellos cántabros "que dejaron sus cenizas muy lejos del país que les vio nacer". "Son recuerdos muy tristes", dijo Santisteban, que hacen pensar "en aquellos que no tuvieron tanta suerte".

El delegado de 'Amical de Mauthausen' en Cantabria, Jesús de Cos, presente también en el acto, observó que esta era "la primera vez que se hace un recibimiento con dignidad" a las víctimas de Mauthausen en Cantabria.

Cos, durante su exilio en 1947, realizó gestiones para averiguar el paradero de su padre desaparecido y a través de la Cruz Roja Internacional pudo averiguar que su padre murió, en 1941, en ese mismo campo de concentración nazi.