Intermón Oxfam celebra su 'Día para la Esperanza' en Valladolid dedicado en esta edición a los derechos de la mujer

Actualizado 06/05/2007 16:36:34 CET

VALLADOLID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

Intermón Oxfam celebró hoy en la Plaza España de Valladolid la XIII edición de 'Un día para la Esperanza', la fiesta anual de esta organización solidaria que en esta ocasión reivindicó con especial atención los derechos de las mujeres de los países subdesarrollados.

El escultor Andrés Coello participó en este día festivo con la lectura de un manifiesto en el que recordó la lucha protagonizada por las mujeres de los países más pobres, "gracias a las que subsisten millones de familias pero que sufren una doble discriminación, por ser pobres y por su condición de mujer", lamentó.

Coello apeló "por encima de todo a la esperanza" para desterrar la discriminación y la injusticia que padece este colectivo y aseguró que siente una "obligación como ser humano" de luchar por un mundo mejor, "tanto por los millones de habitantes de los países del sur como por las próximas generaciones".

El objetivo de la organización respecto a estas mujeres es, según recordó el escultor, "lograr que tengan una vida mejor, que puedan estudiar y trabajar para conseguir una posición de independencia económica que pueda mejorar su autoestima, que es una de las formas más efectivas de luchar contra la pobreza".

Tras la lectura del manifiesto, la responsable de la zona centro de Intermón Oxfam, Pilar Orenes, entregó una figura simbólica como agradecimiento a todas las empresas e instituciones que colaboran con la organización, entre las que se encontraban la empresa de grúas Tinlohi, el centro educativo Liceo Francés, el Ayuntamiento de Pesquera de Duero, la asociación de Maestres de Cocina de Castilla y León y la empresa constructora Zarzuela.

Intermón Oxfam organizó también numerosos puestos en la Plaza España de la capital con la intención de mostrar el trabajo de la organización y los principales problemas del mundo actual. Entre estas casetas, las que más afluencia presentaban eran las de venta de productos de comercio justo, que ofrecían distintos productos artesanales, alimentos y ropa.

También se realizaron juegos especialmente dirigidos a los niños, con una intención didáctica, y se invitó a los vallisoletanos a participar en danzas típicas de diversos lugares del mundo, como Israel, Hungría y Rusia.