La joven supuestamente asesinada por su exnovio en Canteras (Murcia) murió desangrada

Actualizado 10/10/2019 18:17:22 CET
Foto de archivo del acusado de asesinar a su ex pareja en Canteras (Cartagena) en la segunda sesión del juicio
Foto de archivo del acusado de asesinar a su ex pareja en Canteras (Cartagena) en la segunda sesión del juicio - EUROPA PRESS

Forenses explican que a la joven le seccionaron la yugular y la carótida y presentaba 23 puñaladas en la parte del cuello

MURCIA, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

La víctima de Canteras (Cartagena) que falleció en septiembre de 2017 tras recibir 50 puñaladas, murió "en parte desangrada y en parte, ahogada por su propia sangre". Es la conclusión que mantienen los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Cartagena, que han señalado que a la joven le seccionaron la yugular y la carótida, y que recibió 23 puñaladas en la zona del cuello.

También han explicado que la joven de 20 años presentaba heridas de defensa en brazos y manos "por intentar cubrirse" y que todas las puñaladas recibidas fueron estando la víctima viva, así como que la muerte "no fue inmediata".

En la cuarta sesión del juicio, en el que el padre de la víctima tuvo que salir de la sala por la dureza en la narración de los médicos forenses, también han declarado los médicos encargados del informe de imputabilidad del acusado, quienes sostienen que el joven no tiene "ninguna patología mental grave ni toxicológica", que es una persona "consciente, orientada y sin alteraciones".

Han hablado de que no fue un asesinato "sorpresivo", que "aquí hubo una planificación en el tiempo, la búsqueda de una oportunidad, una explicación y es que hubo una relación sentimental que se había roto", había conciencia de lo que se hacía "y una huida del lugar de los hechos". Asimismo, han defendido que todos los informes médicos de Adrián hablan de "dudosa intencionalidad" a autolesionarse y que nunca se le deriva a Psquiatría.

Desde Málaga, y por videoconferencia, han declarado la psicólogas que atendieron a Adrián en dos ocasiones en junio de 2017, que hablan de una persona con ira e impulsiva que no acudió ya a la tercera cita "porque dijo que le había dejado su novia y ya no le interesaba ponerse bien".

"Nos llamó porque decía tener un problema de ansiedad que había empeorado con una relación dependiente, acudió solo y en un ambiente tranquilo se mostraba normal, coherente y educado", han afirmado, reconociendo que el joven "tenía mucho miedo a estar solo y se consideraba celoso". También han apuntado que la medicación del acusado se toma en trastornos de ansiedad y la dosis "es muy baja".

Por su parte, las psicólogas que le realizaron un informe psicológico posterior a los hechos, han señalado que el joven no tiene una enfermedad mental, sí "rasgos" de trastorno de la personalidad "pero no para diagnosticar doble personalidad". Han defendido que Adrián no tiene patología "que dificulte" su capacidad de comprender y actuar, pero sí que tiene un grado de irritabilidad "superior a la media" y es "muy sensible a la crítica", a falta de una mayor evaluación.

Son de la opinión de que las autolesiones del acusado son superficiales "y una forma de llamar la atención", también sostienen que "ha querido aparentar en los test más síntomas" de los que ellas valoran, "exagerando los resultados" y que no tiene patología para controlar.

Mientras que el psiquiatra que ha realizado un informe solicitado por el abogado del acusado, en base a los informes aportados en la causa y sin entrevistar a Adrián, considera que el joven tiene "síntomas/rasgos compatibles con un trastorno de la personalidad" por "su dificultad para relacionarse y tener amigos, por la tendencia a pensamientos paranoicos y al aislamiento, por su miedo a estar solo y al vacío, por la ira y la tendencia a las autolesiones".

A su juicio, Adrián es una persona que necesita un mayor control psicológico y psiquiátrico, que tenía "algo más que ansiedad", y que las dosis de la medicación que tomaba, --que según apunta son antidepresivos y antipsicóticos--, eran bajas. A pesar de ello, ha valorado que "si se hubiera querido matar, se habría matado".

Tras un receso de quince minutos, se han podido escuchar los audios de voz que Adrián mandó a la víctima, vía WhatsApp, en los que se escucha al acusado decir, "amenazante y parecía que bebido", como ha definido el Fiscal, "Voy a ir a por ti, ahora que me has bloqueado de todo, chavala"; "Me has olvidado en dos días, te estás tirando a uno en Cartagena y eso es de guarras" o "Tengo fotos tuyas potentes y puedo hacer lo que quiera, tengo de todo".

En otro de los audios se escuchaba a la madre de Adrián decirle "déjate de tonterías, hazlo por nosotros y por ti. Olvídate de ella, por favor, que me estás matando, que te queremos mucho; hay muchas mujeres, que eres muy joven y muy guapo". También le asegura que "estamos todos muy 'cabreados'; es una vergüenza, vive tu vida, dale sus cosas, quítalo todo del móvil y olvídate de esa niña y no le mandes nada". Asimismo, se ha podido ver un vídeo, de unos segundos de duración, en el que podía verse ropa y enseres, al parecer de la joven fallecida, tirados por el suelo.

ALEGATOS

El fiscal, Orencio Cerezuela Rosique, ha defendido, en su alegato, tras las pruebas y declaraciones de familiares, expertos y agentes, que "es falso que jamás amenazara" a la víctima, que cree comprobado que es un delito de violencia de género, que fue un acto premeditado, porque reservó días antes, el hostal, los billetes de autobús y contrata la compra de la escalera, sabía que la víctima estaría en casa sola y que entró para matarla "porque la joven fue directamente atacada, no hubo discusión", además, "para hablar no te llevas un cuchillo jamonero".

Además "fue brutal, sin posibilidad de defensa por parte de la víctima", y no se tira del balcón donde fue encontrado tras el asesinato "hasta que no lo van a detener", defendiendo que Adrián "tiene control de su voluntad", sabía lo que hacía "y nadie le ha diagnosticado" enfermedad mental alguna, por lo que mantiene los tres delitos de acusación (allanamiento, amenazas y asesinato) contra Adrián y la pena de 31 años de cárcel.

El abogado de la familia, Emilio Cerezuela del Castillo, ha tachado los hechos "de una maldad brutal sin finalidad", ha lamentado lo que sufrió la joven y "el desconsuelo de que lo último que viera la joven fuera a un señor que esa misma mañana había defendido en el cuartel de la Guardia Civil y al que no le deseaba que le pasara nada".

Adrián "la degolló sin más; la ejecutó", ha recalcado el abogado de la acusación, subrayando que en el asesinato de la joven hubo alevosía y ensañamiento, pues "lo tenía todo planificado tres semanas antes y son muchas las puñaladas que recibió la joven", que "lo único que persiguen es que la víctima sufriera". Finalmente, ha lamentado que el joven "haya tardado dos años en decir que está arrepentido".

El abogado de la defensa, Luis Alfonso López Quiñones, ha manifestado, por su parte, que Adrián sufría problemas mentales desde pequeño, defendiendo que "mi cliente lo hizo, pero no era consciente de lo que hacía. Estaba fuera de sí, su intención era hablar, quería una explicación", no se ha demostrado lo contrario, ha apuntado el letrado, que tras reforzar el hecho de que el joven casi muere de las lesiones que se hizo a posteriori, pide una sentencia absolutoria, "y que se le exima de la responsabilidad" de pena de cárcel.

En la última palabra, el acusado ha pedido disculpas. "Lo siento mucho, estoy súper arrepentido, daría por estar muerto yo y no ella. Pido mil disculpas. No era mi intención causar daño a la familia".

Este viernes se hará entrega del objeto del veredicto e instrucciones al jurado, que a partir de entonces se reunirá para deliberar y alcanzar un veredicto.

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