La DGT reúne a expertos y analiza nuevas estrategias para reducir la siniestralidad de los motoristas - DGT
MADRID 19 Mar. (EUROPA PRESS) -
El número de motoristas fallecidos en las carreteras en España ha pasado de representar el 18% de las muertes en 2013 a casi el 25% en 2024, según un estudio dado a conocer este jueves por la Dirección General de Tráfico (DGT), que ha reunido al grupo de trabajo de 'Motocicletas y seguridad vial' del Consejo Superior de Tráfico y Seguridad Vial.
Según ha informado el departamento que dirige Pere Navarro, el objetivo del encuentro era revisar la evolución de la siniestralidad y definir líneas de trabajo a partir de tres nuevos estudios sobre este colectivo.
En este sentido, Tráfico ha destacado que España es uno de los países de la Unión Europea con mayor tasa de mortalidad en motociclistas sobre el total de víctimas mortales en carretera: un 23% frente a la media comunitaria del 16%, según datos de 2022. También es uno de los países donde más uso se hace de la motocicleta junto con Grecia, Italia y Francia.
En cuanto al perfil de los motoristas en relación con la siniestralidad, uno de cada cuatro ha sufrido al menos un siniestro en los últimos 10 años, sin diferencias relevantes por sexo, edad ni años de permiso, según un estudio de Sigma Dos a partir de más de 500 entrevistas.
Un 59% de los encuestados manifiesta conducir una moto de forma habitual desde hace más de una década y el 10% de los motoristas percibe que se exponen a un riesgo bajo o muy bajo. Casi la mitad de los entrevistados siente el riesgo como alto o muy alto, con diferencias entre hombres y mujeres: el 43,2% de los motoristas hombres considera que es alto o muy alto, cifra que se eleva al 69,5% entre las mujeres.
Respecto a las prácticas, más de la mitad declara circular puntualmente a más velocidad de la permitida, zigzaguear entre vehículos o utilizar el arcén. El estudio revela que quienes han tenido algún siniestro también han sido más sancionados por exceso de velocidad, consumo de alcohol o drogas o circular sin casco.
FORMACIÓN EN CONDUCCIÓN
Según la encuesta realizada, el 22,6% de los motoristas ha recibido formación adicional relacionada con la conducción de motocicletas y más del 90% de los que han asistido a cursos de perfeccionamiento aseguran que les han ayudado a mejorar.
Por otro lado, el estudio de 'Applus Idiada' concluye que la siniestralidad de los motoristas se debe a una combinación de factores, con la edad y la potencia del vehículo como determinantes de mayor peligrosidad. Los menores de 24 años aparecen como el grupo con mayor riesgo por kilómetro recorrido.
No obstante, si se tienen en cuenta las distancias totales recorridas la siniestralidad se concentra en los grupos de mayor edad. Los conductores experimentados mantienen riesgos más bajos que los jóvenes incluso con motocicletas de alta cilindrada, señalando la experiencia como factor protector.
El estudio asocia mayor mortalidad a motocicletas de potencia media-alta, aunque las motocicletas de hasta 125 cc. registran tasas más elevadas en heridos graves. Los scooteres siendo algo más de la mitad del parque de motocicletas (51,1%) concentran una mayor proporción de siniestros (60,8%).
El informe concluye que "las políticas de seguridad vial centradas únicamente en limitar la cilindrada resultan insuficientes, ya que la inseguridad depende también del tipo de motocicleta y del perfil del conductor".
En consecuencia, recomienda reforzar la formación específica para motoristas jóvenes e incorporar el tipo de motocicleta en los programas de formación y en la concesión de licencias, con especial atención a los colectivos con mayor vulnerabilidad.
La DGT también ha actualizado el estudio de los sistemas de seguridad activa y pasiva para motocicletas y motoristas realizado por el INSIA. El análisis confirma que el uso del casco reduce el riesgo de fallecimiento hasta un 42% y las lesiones en la cabeza un 69%.
La ropa con protectores disminuye la probabilidad de lesiones entre un 23% y un 45%, según la región corporal, y hasta un 90% las abrasiones y heridas abiertas en las zonas protegidas. Por su parte, los guantes reducen a la mitad las lesiones en manos y las botas hasta un tercio de las lesiones en pies y tobillos.