VALENCIA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -
Pilar es una mujer que está viviendo una situación "desesperada", sin saber a quien recurrir, pensando que el 5 de mayo tendrá que dejar su casa, junto a su hijo de 12 años, después de que un juzgado haya ordenado su subasta tras haber sido "engañada", dice, por un inversor privado y el titular y los trabajadores de una financiera.
La mujer recurrió a una financiera para terminar de comprar un piso, ya que no podía acudir a un banco al tener una deuda pendiente por un crédito que pidió hace unos años tras diagnosticarle un tumor cerebral. A esta mujer le prometieron 65.000 euros para el piso y unos intereses de 3.000 euros, pero, sin saberlo, firmó una letra cambiaria "en blanco" avalada por su piso y ahora le exigen 188.000 euros que no puede pagar, con lo que tendrá que "irse a la calle".
"Me piden que me vaya de mi casa" y "no puedo pagarlo porque no tengo ni para comer", indicó a Europa Press Televisión Pilar, quien señaló cómo la insultó el hombre de la financiera cuando le pidió explicaciones: "fregona ignorante, ¿te crees que un inversor te va a cobrar 3.000 euros" de intereses?.
Pilar dice sentirse "desesperada", a base de pastillas y con una "depresión de caballo" que le impide desempeñar su trabajo en una empresa de limpieza. Pide ayuda "a quien sea y del tipo que sea" y que la justicia actúe contra las personas que la han "engañado" y que "se aprovechan de la ignorancia de la gente y del estado crítico" en el que se encuentran cuando recurren a ellos.
Vive pendiente del calendario, de ese 5 de mayo en el que tendrá que abandonar su casa. "No sé qué voy a hacer, no tengo a donde ir, estoy asustada, muy desesperada", señaló. Su familia, afirma, también lo está pasando mal porque no la pueden ayudar. Su hijo pequeño no entiende la situación. "¿Qué me va a decir si tiene 12 años? Que no llore", manifestó.
Pilar decidió hace un tiempo cambiar de casa pero no tenía suficiente dinero. No podía acudir a un banco porque tenía pendiente una deuda con uno de ellos por un préstamo que solicitó hace más de una década cuando le diagnosticaron una grave enfermedad.
Un conocido le comentó que iba a pedir un préstamo a una financiera y ella recurrió también a una entidad de este tipo. Desde esta empresa le prometieron hacer un préstamo puente y abonar la deuda que Pilar tenía pendiente con el banco, por lo que esta mujer les pagó alrededor de 25.000 euros.
En un momento dado y para seguir con la operación y conseguir los 65.000 euros que Pilar necesitaba para terminar de comprar el piso, la financiera presentó a un inversor privado a la mujer. Este inversor abonaría 60.000 euros a la propietaria del piso mediante un pagaré y 5.000 a Pilar en efectivo, y cobraría, según dice la mujer, 3.000 euros en concepto de intereses y honorarios.
Sin embargo, tiempo después Pilar recibió una carta solicitándole 110.000 euros, que con los intereses se han convertido en 188.000, y amenazándole con embargarle el piso si no los pagaba.
Y es que Pilar había firmado, sin saberlo, una letra de cambio avalada por su piso. "Me engañaron, porque yo no sabía lo que era eso", indicó. En este sentido, explicó que ella firmó un papel en blanco en la notaria, junto al de la financiera y al inversor privado, y posteriormente la notaria les pidió "una firma encima".
"No había nada en la letra, ni 110.000 ni 180.000 euros", señaló. "Si hubiera puesto algo lo hubiera leído, pero no podía nada", indicó Pilar, quien comentó que actuó confiada sin pensar que la iban a engañar.
"El de la financiera me dijo que me fiara de él y lo hice, y nunca pensé que me iban a engañar. Cuando voy a comprar no voy pensando que me van a engañar", comentó. "Me ha pasado por imbécil, por fiarme de la gente".
Cuando Pilar recibió la carta solicitándole 110.000 euros, llamó a la financiera a pedir explicaciones y el hombre le dijo: "ignorante, fregona de mierda, ¿tú crees que un inversor te va a cobrar 3.000 euros?". Acto seguido, se dirigió a la comisaría del Marítimo a poner una denuncia.
Ahora Pilar se ha quedado sin los 25.000 euros que abonó a la financiera, "sin un duro" y "en la calle". Pide ayuda desperada, aunque dice que ha perdido "todas las esperanzas". Solicita también que la justicia actúa contra las personas que la han "engañado", que "se aprovechan y viven de esto, de hacer daño a la gente".
Pilar, de 51 años, tiene más hijos casados pero afirma que ellos no pueden ayudarle, que no la pueden acoger. "Me veo en esta situación por un sinvergüenza", concluyó.