MADRID 29 Mar. (EUROPA PRESS) -
La evaluación del terremoto, de 7 grados de magnitud en la escala Richter, que sacudió al estado de Shan, situado en el este de Birmania, hace cuatro días, está siendo lenta, debido a la orografía montañosa de la región, a las barreras lingüísticas y a problemas de seguridad, según ha informado la delegación de la Federación Internacional de Cruz Roja y de Media Luna Roja (FICR).
El portavoz de FICR, Bern Schell, ha explicado a la agencia de noticias de la ONU, IRIN, desde Rangún, que no cree que los daños sean "dramáticamente más altos" que los que ha dado cuantía el Gobierno al menos 70 víctimas mortales y cientos de casas destrozadas -. Pero, la situación todavía no está aclarada, ha añadido.
No obstante, ha explicado los obstáculos a los que los evaluadores se tienen que enfrentar. "Tienes problemas de acceso físico --es una zona montañosa e ir a ciertos pueblos es un reto-- y no existen zonas libres de conflicto", ha indicado. El personal se enfrenta además al desconocimiento de las lenguas locales.
El terremoto del 24 de marzo es el tercero que ocurre en el sureste asiático en lo que va de año. Cerca de 32 voluntarios de FICR están participando en los equipos de evaluación de seis agencias, incluyendo las de Naciones Unidas, las ONG internacionales y locales, que están actuando en las zonas afectadas.